Durante los días 27-28 de febrero y 1-2 de marzo de 2019 se celebró el XXVII Curso Nacional de actualización en psiquiatría en Vitoria, con el titulo este año de “La psiquiatría de las edades”.

Durante los tres días de la jornada, se presentaron las novedades en el campo de la psiquiatría, así como la realización de varios talleres para los residentes de psiquiatría. El jueves 28 de febrero tuvo lugar la primera mesa moderada por el doctor José Manuel Menchón sobre el tratamiento del trastorno bipolar.

La primera ponencia fue impartida por el doctor Vicent Balanzá con el título “Mens sana in corpore sano: hábitos de vida saludable, inflamación y salud física en el trastorno bipolar”.

Durante la conferencia, el doctor Balanzá puso de manifiesto que los pacientes con trastorno bipolar tienen mayor prevalencia de enfermedades comórbidas crónicas como la diabetes insulinoresistente-tienen el doble o triple de riesgo de padecerla-, y la esperanza de vida es menor que la población general. Señalaba la existencia de una vía bidireccional, considerando el trastorno bipolar como una enfermedad sistémica.

Una de las hipótesis es el papel diabetogénico de algunos antipsicóticos atípicos que antagonizan el receptor muscarínico tipo 3 en células beta pancreáticas. También los hábitos de vida poco saludables (sedentarismo, una dieta basada en grasas saturadas, tabaco). Se ha demostrado que la calidad de la dieta y las deficiencias de ciertos nutrientes esenciales son determinantes básicos para la salud física y mental.

Nuestro estilo de vida occidental, condicionado por el estrés psicológico de la vida que llevamos, produce un estado pro-inflamatorio crónico de bajo grado que sería la etiología de muchas enfermedades metabólicas como la diabetes mellitus tipo 2, así como enfermedades psiquiátricas como la depresión o el trastorno bipolar.

El aumento de citoquinas pro-inflamatorias como la IL-6 favorece la resistencia a la insulina en los tejidos periféricos, así como existe una relación inversa entre los niveles de colesterol HDL “considerado bueno” y los niveles de citoquinas anti-inflamatorias como el TNF-alfa. Se ha demostrado en estudios en fases iniciales que el aumento de citoquina anti-inflamatoria IL-10 revierte el proceso inflamatorio.

Este proceso inflamatorio que se produce de forma concomitante en el trastorno bipolar aumenta el riesgo de mortalidad, deterioro cognitivo y demencia. Por lo que se considera un factor de mal pronóstico (debut más temprano, cronicidad -peor respuesta al litio- y progresión del trastorno bipolar).

¿Qué podemos hacer como psiquiatras?

  1. Determinación de la hemoglobina glicosilada, tratamiento eficaz de la diabetes, utilización de psicofármacos con menor efecto secundario a nivel metabólico.
  2. Utilización de nuevos fármacos que permitan reducir el índice de masa corporal y de forma paralela mejorar la respuesta al tratamiento eutimizante. Promocionar los valores positivos de la nutrición, ejercicio y meditación en el curso de los trastornos psiquiátricos.
  3. El ejercicio físico tiene eficacia antidepresiva demostrada, aumentando el bienestar emocional y la autoestima, y mejorando los parámetros cardiovasculares.
  4. Anti-inflamatorios (AINES, acetil-cisteína). Se ha demostrado su eficacia en depresión bipolar, aunque todavía es necesario realizar más estudios de mayor calidad para extrapolar los resultados.
  5. El tratamiento de las enfermedades psiquiátricas es necesariamente multimodal e integrativa.