Durante las XX Jornadas Nacionales de Patología Dual celebradas en Madrid del 19 al 21 de abril de 2018 tuvo lugar una conferencia magistral por parte del Profesor Celso Arango que llevó por título “Adolescencia y vulnerabilidad en patología dual ¿genes o ambiente?”

 

Al comienzo de la ponencia, el Dr. Arango insistió en que la adolescencia es una etapa en el que el cerebro no ha alcanzado la madurez suficiente, por eso los adolescentes presentan determinados déficits en funciones ejecutivas y mayor saliencia motivacional de estímulos relacionados con el uso de sustancias, lo que desemboca en que si el adolescente entra en contacto con una droga adictiva puede desarrollar una conducta compulsiva. Eso explica por qué un determinado consumo (por ejemplo el cannabis) sería más perjudicial para el cerebro inmaduro de un adolescente que para el cerebro maduro de un adulto. En datos de prevalencia extraídos de diferentes estudios realizados en nuestros país, se ha visto que entre un 14 a un 20 % de los adolescentes con patología mental presentan un consumo de sustancias de forma comórbida.

 

Al estudiar los genes que predisponen a padecer trastornos adictivos, encontramos que los trabajos específicos para este tipo de cuadros han sido escasos y con muestras demasiado pequeñas y que arrojan que el peso de los genes es de un 55% frente a un peso del 45% de los factores ambientales. Durante toda la conferencia, el Dr. Arango insistió en que tener un determinado ADN no determina nuestro destino pues los investigadores cada vez tienen más datos acerca de la especial interacción que tiene lugar entre los genes y el ambiente para padecer un trastorno adictivo.

 

En concreto, hay una serie de fenómenos que debemos conocer para comprender una relación tan compleja. Mediante la epigenética sabemos que dos gemelos monocigóticos no tienen las mismas enfermedades al 100% puesto que nuestra conducta y nuestra exposición ambiental condiciona una mayor o menor expresión de determinados genes. La epistasis nos señala que la interacción entre variantes genéticas determinadas origina un fenotipo diferente a la interacción entre otras variantes. También sabemos que determinadas variantes genéticas predisponen a exponerse a ambientes concretos. Todo ello explica la dificultad que tienen los investigadores para encontrar marcadores genéticos que marquen una predisposición a padecer trastornos concretos.

 

Como conclusión, el Dr. Arango aportó datos que demuestran que los factores genéticos son especialmente importantes a la hora de explicar la etiología de la enfermedad a una edad joven pero que van perdiendo importancia cuando el paciente tiene mayor edad. Por eso se destaca la infancia y la adolescencia como la época de mayor vulnerabilidad del individuo y es en estas etapas donde debemos realizar un mayor esfuerzo con campañas de prevención en salud mental.