De Filippis R, Aloi M, Bruni A, Gaetano R, Segura-Garcia C, De Fazio P.

J Affect Disord 2018 Mar 29; 235: 1-6

doi 10.1016/j.jad.2018.03.010      

 

El trastorno bipolar (TB) presenta una elevada tasa de trastornos comórbidos. Se han descrito prevalencias elevadas de trastornos por uso de sustancias, trastornos de ansiedad, trastornos del control de impulsos etc. Entre los trastornos de ansiedad destaca el trastorno obsesivo compulsivo (TOC), los trastornos por crisis de angustia y el trastorno por estrés tanto agudo como crónico. La relación entre TOC y TB se ha descrito ampliamente. Varios estudios han comparado los perfiles neurocognitivos de ambas enfermedades pero no se han comparado estos perfiles en pacientes con TB, TB asociado a TOC y TOC como único diagnóstico.

Recientemente la revista JAD acaba de publicar un artículo interesante en este campo. Los autores han diseñado un trabajo con el objetivo de comparar diferentes variables neurocognitivas en 68 pacientes, concretamente 22 con TB, 26 con TB y TOC y 20 con TOC. A nivel clínico se evaluaron los síntomas maníacos, depresivos y obsesivos según la Escala de Evaluación de Young para la Manía, la Escala de evaluación de Depresión de Hamilton y la Escala de Yale-Brown para síntomas obsesivo-compulsivos. Se administró una amplia batería neuropsicológica que se puede consultar en la lectura del artículo general así como el total de los resultados encontrados tras diversos análisis comparativos.

A nivel de resultados, los autores no han encontrado diferencias significativas en flexibilidad cognitiva y en la toma de las decisiones. Sin embargo constataron que los pacientes con trastorno bipolar conseguían puntuaciones más bajas en el índice de precisión de la prueba de figura compleja de Rey-Osterrieth y una velocidad de respuesta pobre en la prueba de conclusión de frase de Hayling en comparación con resultados obtenidos por los pacientes con TOC. El resto de parámetros neurocognitivos no presentaban diferencias significativas entre ambos grupos de pacientes.

Tras la lectura del artículo, llama la atención encontrar que la comorbilidad de ambas situaciones clínicas no perjudica globalmente al perfil neurocognitivo aunque se pueden encontrar algunas diferencias en las funciones concretas que hemos visto anteriormente.

Estos datos resaltan la importancia de realizar programas de rehabilitación cognitiva más individualizados en función de las alteraciones predominantes. No obstante no hemos de olvidar que tanto el TB como el TOC no sólo requieren entrenamiento cognitivo sino también otro tipo de intervenciones psicosociales más específicas como por ejemplo, la psicoeducación.