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Congreso de la ECNP 2020: Envejecimiento cerebral, sueño y depresión

Durante los días 12 y 15 de septiembre de 2020 se celebró online el 34º Congreso de la ECNP (European College of Neuropsychopharmacology Congress). Este congreso iba a ser celebrado en Viena, pero debido a la “nueva normalidad” en la que nos hallamos inmersos, tuvo que ser celebrado de manera online. Es una buena manera de seguir estudiando, formándonos y en contacto para poder mejorar la calidad de vida de nuestros pacientes. Pero por otro lado se pierden muchas otras cosas: el contacto con los compañeros, la oportunidad de establecer nuevas relaciones, el poder plantear ideas nuevas con otras personas para poder tener otros puntos de vista…

El lunes 14 de septiembre tuvo lugar la ponencia titulada “Envejecimiento cerebral y asociaciones con el estilo de vida, el estrés y los trastornos afectivos a lo largo de la vida”, que fue impartida por varios ponentes: el primero de ellos fue Anders Fjell, profesor de psicología cognitiva en la Universidad de Oslo. Su investigación se centra en comprender la relación dinámica entre los cambios en la estructura cerebral, la función cerebral y las habilidades cognitivas, y su ponencia trató sobre “Cambios en el sueño y el cerebro a lo largo de la vida adulta”.

En segundo lugar, expuso el Dr Klaus P. Ebmeier, catedrático de Psiquiatría de la Vejez en la Universidad de Oxford. Sus líneas de investigación se basan en las imágenes epidemiológicas, particularmente el uso de resonancia magnética y tomografía por emisión en la depresión y la demencia. Su ponencia fue titulada “Marcadores de imagen de riesgo y resiliencia para la depresión y la demencia en la vejez”.

Posteriormente intervino Laura Nawijn, psicóloga postdoctoral en la Universidad de Ámsterdam. Su principal interés de investigación está en los mecanismos neurobiológicos de los trastornos del estado de ánimo y la ansiedad. Su ponencia trató sobre “El papel del estilo de vida en el envejecimiento cerebral en la depresión y las posibles intervenciones en el estilo de vida en los trastornos afectivos”.

Y, la última ponente fue Kathrine Skak, psiquiatra de la Universidad de Copenhage. Su investigación se centra en las diferencias individuales en el cerebro humano y el desarrollo conductual, y en cómo los factores ambientales (p. Ej., estrés, actividad física), genéticos y hormonales modulan dicho desarrollo. Su ponencia trató sobre “Emocionalidad negativa, estrés y cerebro en desarrollo”.

En líneas generales los ponentes expusieron que los trastornos psiquiátricos, como por ejemplo la depresión, se han asociado con diferentes trayectorias de desarrollo cerebral y con un envejecimiento cerebral y celular avanzado.

El envejecimiento biológico avanzado puede explicar el mayor riesgo de problemas de salud relacionados con la edad que se observa en pacientes con trastornos afectivos, como enfermedades cardiovasculares, desregulaciones metabólicas y deterioro cognitivo. Por su importancia, nos centraremos en dos aspectos de todo lo plasmado en la conferencia: los cambios en el sueño producidos durante el envejecimiento y las alteraciones cognitivas de los pacientes con depresión a lo largo del tiempo.

Los ponentes explicaron que algunos de los trastornos cerebrales más prevalentemente relacionados con la edad y el envejecimiento, se asocian con cambios en los patrones de sueño. La causa aún es incierta, puede que sea multifactorial, pero lo que sí se sabe con certeza es que en general los cambios en los patrones de sueño son algo normal durante el envejecimiento.

En ese sentido, se ha hallado que la atrofia cortical se correlaciona ampliamente con la calidad del sueño; un peor sueño está relacionado con una mayor pérdida de volumen cerebral a lo largo del tiempo (tanto en sujetos sanos como en sujetos de estudio), pero la relación con la pérdida de corteza cerebral solo se observó en adultos mayores de 60 años, por lo que se necesitan más estudios para poder sacar conclusiones claras al respecto.

La mala calidad del sueño puede ser tanto una causa como una consecuencia de la atrofia cerebral, por ello es prioritario que se realicen estudios en esta línea que puedan examinar el efecto de las intervenciones que mejoran la calidad del sueño sobre las tasas de atrofia (Sexton et al., 2014).

La duración del sueño, es decir, la cantidad de horas que pasamos durmiendo por la noche está muy débilmente relacionada con el volumen cerebral. Tener un sueño breve, dentro de límites razonables (5-7 horas), no parece tener un gran impacto negativo en el cerebro a largo plazo, pese a que a corto plazo podría aumentar la somnolencia diurna y la sensación de fatiga.

Respecto a la enfermedad de Alzheimer, un estudio refiere que los problemas de sueño autopercibidos en estos pacientes se relacionan con una mayor cantidad de amiloide en el cerebro, aunque sería necesario replicar estos hallazgos (Fjell et al., 2020). La demencia de Alzheimer está asociada con cambios en el sueño, a día de hoy no sabemos qué causa qué, probablemente sea una relación bidireccional.

Si bien las funciones del sueño siguen siendo en gran parte desconocidas, una hipótesis interesante es que el sueño contribuye de manera importante a los procesos de la memoria y la plasticidad cerebral. El sueño parece tener un efecto robusto a corto plazo en la memoria (Walker, 2008).

Respecto al empeoramiento cognitivo asociado a la depresión, se ha propuesto que el empeoramiento de las funciones cognitivas esté relacionado con la intensidad de la clínica depresiva y con el inicio tardío de la misma. En este sentido se ha propuesto que en aquellos pacientes que presentan un patrón de aumento tardío de la clínica depresiva, los síntomas estarían asociados con un deterioro de la función cognitiva y deterioro de la función ejecutiva, además presentarían signos de daño cerebral (Demnitz et al., 2020).

Y se ha planteado la hipótesis de que los participantes que muestran síntomas depresivos de aparición tardía tienen un deterioro de la sustancia blanca de microestructura, lo que se correlaciona con una función ejecutiva reducida y un mayor riesgo de un mayor deterioro cognitivo, aportando así nuevas evidencias a la relación entre alteraciones vasculares, deterioro funcional y clínica depresiva en la vejez.

Sin embargo, a pesar de los hallazgos, los autores son cautos y mantienen que se requieren estudios longitudinales para probar la relación entre las trayectorias de los síntomas depresivos y las anomalías estructurales directamente, así como como su papel en la función cognitiva y el deterioro.

Por otro lado, se expusieron estudios piloto recientes que sugieren que los marcadores del envejecimiento biológico pueden predecir la respuesta al tratamiento en pacientes con patologías psiquiátricas. Y, además, las intervenciones farmacológicas y sobre el estilo de vida pueden detener temporalmente o incluso revertir el envejecimiento biológico avanzado en estos pacientes.

Referencias:

  • Sexton CE, Storsve AB, Walhovd KB, Johansen-Berg H, Fjell AM. Poor sleep quality is associated with increased cortical atrophy in community-dwelling adults. Neurology. 2014;83(11):967-973. doi:10.1212/WNL.0000000000000774
  • Fjell AM. How are sleep and the brain related? 2020, Disponible en: https://www.lifebrain.uio.no/news/fjell_lifebrain_webinar_june10th_2020.pdf
  • Walker MP. Sleep-Dependent Memory Processing. Harvard Review of Psychiatry: September-October 2008 – Volume 16 – Issue 5 – p 287-298. doi: 10.1080/10673220802432517
  • Demnitz N, Anatürk M, Allan CL, Filippini N, Griffanti L, Mackay CE, Mahmood A, Sexton CE, Suri S, Topiwala AG, Zsoldos E, Kivimäki M, Singh-Manoux A, Ebmeier KP. Association of trajectories of depressive symptoms with vascular risk, cognitive function and adverse brain outcomes: The Whitehall II MRI sub-study. 2020. Disponible en: https://www.medrxiv.org/content/10.1101/2020.05.20.20106963v1.full.pdf

MAT-ES-2002612 V1. Septiembre 2020

Dra. María Robles Martínez

Doctora en Psiquiatría por la Universidad de Cádiz. Licenciada en Medicina por la Universidad de Cantabria. Especialista en Psiquiatría (Hospital Universitario Puerta del Mar, Cádiz). Experta en Emergencias en Salud Mental por la Universidad de Alcalá. Máster en psicopatología por la Universidad de León. Miembro de la Sociedad Española de Psiquiatría y de la Sociedad Española de Patología Dual.

En la actualidad realiza su actividad asistencial como Psiquiatra adjunta del CAS Fòrum. Instituto de Neuropsiquiatría y Adicciones (INAD). Institut Hospital del Mar d´Investigacions Mèdiques (IMIM) (Barcelona).

Es autora/coautora de varios capítulos de libros y de artículos indexados en revistas científicas. Es coautora del libro “La dependencia alcohólica: una visión integral”. Ha participado como ponente en diversos congresos nacionales y como autora de pósters y comunicaciones orales tanto en congresos nacionales como internacionales. Su actividad investigadora se centra actualmente en los pacientes duales y en los trastornos del sueño comórbidos en las patologías adictivas y psiquiátricas.

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