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Congreso Nacional de Psiquiatría: Estrategia de prevención del suicidio

Congreso Nacional de Psiquiatría: Estrategia de prevención del suicidio

Durante los días 29 y 31 de octubre de 2020 se celebró online el 23º Congreso Nacional de Psiquiatría. Ha sido un Nacional muy diferente a lo que estamos acostumbrados, pero no por ello menos didáctico e interesante.

Cabe destacar, por la relevancia del tema tratado en el momento en el que nos hallamos inmersos, el debate celebrado sobre el estado de la estrategia del plan de prevención de suicidio en España. Este debate fue celebrado el sábado 31 de octubre y contó con la presencia de varios profesionales destacados en el tema.

Hubo cuatro ponentes que presentaron el plan estratégico de la prevención del suicidio en su comunidad:
La Dra. Ana González-Pinto, jefa del servicio de Psiquiatría del Hospital Universitario de Álava, que explicó la situación del plan de prevención del suicidio en el País Vasco; la Dra. Mercedes Navío, directora de la Oficina Regional de Coordinación de Salud Mental del Hospital 12 de Octubre de Madrid, que explicó el estado actual de la estrategia en Madrid, el Dr. Víctor Pérez, jefe de psiquiatría del Instituto de Neuropsiquiatría y Adicciones del Parc de Salut Mar de Barcelona, quien explicó la situación actual en Cataluña y la Dra. Pilar Alejandra Sáiz, Catedrática de la Universidad de Oviedo, quien ilustró sobre la situación actual del plan de prevención de suicidio en Asturias.

Luego también hubo varios participantes que aportaron sus visiones y recomendaciones al respecto.

En España, la muerte por suicidio sigue siendo la primera causa de muerte externa con 3.539 fallecimientos en 2018 según los datos de las últimas estadísticas publicadas por el Instituto Nacional de Estadística. Esto son 10 personas al día; una cada dos horas y media. De estas personas, 3 de cada 4 han sido de varones (2.619) y un 25% de mujeres (920).

El mayor número de suicidios se produce entre los 40 y los 59 años, aunque el riesgo de suicidio aumenta con la edad, sobre todo en los varones.

Cabe destacar que actualmente en España no existe un único plan nacional para la prevención del suicidio o del riesgo de suicidio, sino que cada comunidad ha adoptado un plan específico. Si bien es cierto que son planes similares, cada comunidad va por libre y esto genera gran caos, por lo que deberíamos tratar de ir todos en la misma línea y misma dirección. Para ello es necesario que todos midamos lo mismo y de la misma forma, para así poder compartir los datos y analizarlos de la misma manera y obtener estrategias comunes.

En esta misma línea de búsqueda de un plan común, se remarcó también la importancia de que para que haya un buen plan, se debe poder evaluar cada una de las acciones y los resultados. Para ello también se necesitan los datos de los suicidios consumados, ya que no se están teniendo en cuenta y no están registrados en ningún plan.

Otro aspecto a tener en cuenta es la inclusión de la Atención Primaria en el plan de prevención del suicidio, que hemos de tener en cuenta que con la situación de alerta sanitaria debido al COVID, esto puede verse comprometido en gran manera debido al colapso de la primaria. Sin embargo, se ha constatado que cuando hay un índice de gravedad, la accesibilidad está siendo permeable, de manera que no se está comprometiendo la atención urgente y prioritaria de estos pacientes.

Las limitaciones de entrada en la asistencia sanitaria debido al COVID junto con el miedo que presentan algunos pacientes a ser contagiados y tener problemas graves de salud está haciendo que menos pacientes con ideación autolítica acudan a las urgencias de psiquiatría buscando ayuda. Por ello también tenemos menos registros de estos pacientes y con ello, menos datos, por lo que caemos en el riesgo de que debido al COVID no estemos teniendo una muestra representativa de la realidad actual.

Los expertos han demostrado a lo largo de los años que las intervenciones en pacientes que presentan ideación autolítica o que han tenido un intento autolítico, disminuyen el riesgo de repetición de nuevas tentativas autolíticas. Además, los estudios nos permiten hacer una estratificación de los diferentes subtipos de población, para poder llevar a cabo intervenciones más específicas en cada uno de los grupos.

También se señaló que existen muchos artículos publicados y muchos datos sobre las cifras de suicidio, y está muy bien la investigación y la obtención de resultados significativos, pero esto debe implementarse en la clínica, no debemos quedarnos solamente en la investigación sino que ha de reflejarse en nuestra realidad asistencial.

Los datos apuntan que las ideas suicidas se convierten en tentativas autolíticas, y por ello la prevención durante esta etapa es fundamental. Por eso es crucial que tanto las familias como los profesores de niños y adolescentes puedan estar alerta sobre estas posibles ideas suicidas y puedan intervenir con rapidez.

Además, estas intervenciones no sólo disminuyen el riesgo de suicidio, sino que además disminuyen los costes asociados el tratamiento. No es solamente una medida que beneficia la salud, sino también la economía.

En el País Vasco, se ha iniciado en agosto 2019 la primera fase de implementación de la estrategia del plan de prevención del suicidio. Se han propuesto 9 áreas de actuación (ámbito general, atención primaria, salud mental, urgencias y hospital general, farmacia comunitaria, educación, servicios sociales, ámbito laboral y ámbito familiar) y 57 medidas que se llevarán a cabo en 4 bloques a lo largo de 5 años. Este año se ha conseguido más de un 70% de las medidas del primer grupo y aproximadamente un 30% del total.

En Madrid, desde hace 8 años, se están llevando a cabo actuaciones multinivel mediante información al ciudadano, formación de profesionales (emergencias, atención primaria y atención especializada), programas de prevención (ARSUIC) y cooperación con otros estamentos y facilitadores sociales. Inicialmente se empezó en el Hospital Universitario 12 de Octubre, pero ya se ha implantado también en la Fundación Jiménez-Díaz y en el Gregorio Marañón.

Desde 2014 al 2018, en Madrid, se han producido casi 5.000 tentativas autolíticas, de las cuales más del 95% fueron atendidos mediante el sistema de citación precoz en menos de una semana por los servicios de salud mental. Esto ha disminuido el riesgo e incrementado el tiempo hasta el siguiente intento.

En Cataluña, al igual que en Madrid, no tiene un plan estratégico definido, sino que hay planes y programas y se están definiendo los planes estratégicos, estando previstos para finales de año. En Cataluña se ha establecido el Código de Riesgo Suicida (CRS) que consta de 3 fases: la primera de ella es la activación de la alerta para aquellos pacientes que tienen un riesgo alto de suicidio. La segunda fase consiste en la atención a la tentativa de suicidio con o sin riesgo vital para el paciente; se evalúa de urgencias y se valora ingreso o no. Si no precisa de ingreso en ese momento pero presenta un riesgo moderado o alto, se debe hacer un seguimiento proactivo postalta y reevaluación del riesgo en menos de 72 horas si el paciente es menor de edad o está en seguimiento en hospital de día, y antes de 10 días desde el centro de salud mental ambulatorio o desde el centro de seguimiento de drogodependencias. La tercera fase consta del seguimiento preventivo longitudinal en los siguientes 12 meses a la visita que motiva el inicio del CRS, y se lleva a cabo desde salud mental ambulatoria (psiquiatría y/o adicciones).

Y por último, pero no por ello menos importante, se ha destacado que los sanitarios son un colectivo de gran riesgo de suicidio que presenta elevadas tasas de suicidio consumado. Por ello, además de cuidar a los demás, hemos de ser capaces de cuidarnos los unos a los otros y de pedir ayuda cuando sea preciso. Para ello también se destacó que se puede contar con la Organización Colegial si precisamos de atención médica en este aspecto.

MAT-ES-2004313. V1 Diciembre 2020

Dra. María Robles Martínez

Doctora en Psiquiatría por la Universidad de Cádiz. Licenciada en Medicina por la Universidad de Cantabria. Especialista en Psiquiatría (Hospital Universitario Puerta del Mar, Cádiz). Experta en Emergencias en Salud Mental por la Universidad de Alcalá. Máster en psicopatología por la Universidad de León. Miembro de la Sociedad Española de Psiquiatría y de la Sociedad Española de Patología Dual.

En la actualidad realiza su actividad asistencial como Psiquiatra adjunta del CAS Fòrum. Instituto de Neuropsiquiatría y Adicciones (INAD). Institut Hospital del Mar d´Investigacions Mèdiques (IMIM) (Barcelona).

Es autora/coautora de varios capítulos de libros y de artículos indexados en revistas científicas. Es coautora del libro “La dependencia alcohólica: una visión integral”. Ha participado como ponente en diversos congresos nacionales y como autora de pósters y comunicaciones orales tanto en congresos nacionales como internacionales. Su actividad investigadora se centra actualmente en los pacientes duales y en los trastornos del sueño comórbidos en las patologías adictivas y psiquiátricas.

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