Hibar DP, Westlye LT, Doan NT, Jahanshad N, Cheung JW, Ching CRK et al. Mol Psychiatry. 2017 May 2, doi 10.1038/mp.2017.73

En la actualidad no conocemos la fisiopatología del trastorno bipolar. Se han descrito alteraciones a diversos niveles y se han sugerido varias hipótesis causales, pero no disponemos de un modelo contrastado. Entre las diferentes líneas de aproximación, la neuroimagen ha planteado expectativas pero los datos constatados en diferentes estudios no han sido consistentes.

 

Los doctores Paul Thompson y Nick Martín desarrollan, en el año 2009, el consorcio ENIGMA. Este consorcio está formado por más de 300 científicos de 185 instituciones y 33 países que comparten sus recursos para lograr un mayor entendimiento de los efectos de los genes en la estructura y función cerebral. ENIGMA permite, así, estudiar datos de imagen cerebral, genéticos y clínicos de 30.000 pacientes de todo el mundo.

 

Recientemente Molecular Psychiatry ha publicado un estudio de este consorcio centrado en conocer las alteraciones corticales que se pueden encontrar en el trastorno bipolar. El artículo recoge los resultados del estudio más grande realizado con el objetivo de conocer el espesor de la materia gris cortical y las medidas de superficie de imágenes de RMN. La muestra está formada por 6.503 individuos, incluyendo 1.837 adultos no relacionados con BD y 2.582 controles sanos. La metodología recoge diversas variables analizadas como tratamientos, diferencias grupales, la edad de inicio de la enfermedad, la historia de psicosis, el estado de ánimo, las diferencias de edad y sexo en las regiones corticales.

 

Los resultados constatan que los pacientes con trastorno bipolar presentan la materia gris cortical más delgada en las regiones frontal, temporal y parietal de ambos hemisferios cerebrales. Concretamente los resultados más significativos se encontraron en la pars opercularis izquierda (d = -0,293; P = 1,71 × 10-21), giro fusiforme izquierdo (d = -0,288; P = 8,25 × 10-21) y corteza frontal media rostral izquierda (d = -0,276; P = 2,99 x 10-19).

 

La duración más larga de la enfermedad (después de tener en cuenta la edad en el momento de la exploración) se asoció con reducción del grosor cortical en las regiones frontal, medial parietal y occipital. Los resultados encuentran que la historia previa de psicosis tiene relación con una reducción de la superficie cortical. Los autores constatan que los fármacos prescritos (litio, antiepilépticos y antipsicóticos atípicos) han mostrado asociaciones significativas con el grosor cortical.

 

El artículo presenta otros resultados interesantes que se pueden consultar en la lectura del mismo, así como un extenso análisis de las posibles variables de confusión en los estudios de neuroimagen. Es evidente que grandes estudios como este pueden ampliar la información en relación a las bases fisiopatológicas del trastorno bipolar y permiten aclarar algunos aspectos de la enfermedad.