Chia MF, Cotton S, Filia K, Phelan M, Conus P, Jauhar S, Marwaha S, Mc Gorry PD, Davey C, Berk M, Ratheesh A

J Affect Disord 2019 Jul 30; 257: 669-677

doi: 10.1016/j.jad.2019.07.062

 

Las intervenciones tempranas en los trastornos psicóticos han demostrado eficacia. No obstante, los datos en relación al trastorno bipolar son escasos. La implementación de programas de intervención temprana específicos para el trastorno bipolar ha sido limitada, lo que puede deberse, al menos en parte, a  la falta de pautas concretas y específicas centradas en las etapas tempranas de la enfermedad.

Por este motivo, la revista Journal of  Affective Disorders acaba de publicar una revisión de las recomendaciones actuales para las fases tempranas del trastorno bipolar recogidas en diferentes guías de práctica clínica. Un grupo de autores de prestigio han realizado diversas búsquedas en PubMED y PsychINFO de todas las guías clínicas  para trastorno bipolar publicadas en la década anterior al 1 de noviembre de 2018. Posteriormente, compararon todas las recomendaciones de las guías que abordaban etapas tempranas del trastorno bipolar o los primeros episodios maníacos.

Los autores también revisaron las pautas dirigidas a los adolescentes con trastorno bipolar para complementar la revisión.

Los resultados del estudio se pueden consultar en la lectura completa del artículo. Los autores constataron la existencia de catorce pautas o guías de recomendación sobre trastorno bipolar o psicosis afectiva.

La mayoría contenían un apartado concreto para adolescentes pero muy pocas se referían de forma específica a las fases tempranas de la enfermedad.  Excepto para los tratamientos farmacológicos de mantenimiento, no encontraron ninguna recomendación consistente y específica para las etapas tempranas del trastorno bipolar.

En relación a los adolescentes, constataron una recomendación consistente en el uso de antipsicóticos de segunda generación para el tratamiento del episodio maníaco agudo. Los autores encuentran dificultades en realizar recomendaciones específicas ya que la mayoría de las pautas identificadas no incluyeron datos primarios que delimiten claramente la enfermedad y la etapa del desarrollo. Esta circunstancia puede limitar el uso de intervenciones tempranas específicas para las fases iniciales de la enfermedad bipolar.

Parece necesario ampliar información en este campo y sobre todo en relación a la posible validación clínica y terapéutica de recomendaciones específicas y concretas para las formas de inicio del trastorno bipolar.