El maltrato infantil se define según la OMS, como los abusos y la desatención de que son objeto los menores de 18 años, e incluye todos los tipos de maltrato físico o psicológico: abuso sexual, físico y emocional, desatención, negligencia física y emocional, explotación comercial o de otro tipo, que causen o puedan causar un daño a la salud, desarrollo o dignidad del niño, o poner en peligro su supervivencia, en el contexto de una relación de responsabilidad, confianza o poder. También se incluyen entre las formas de maltrato, la exposición a la violencia de pareja.1

Es común que el niño maltratado, se encuentre expuesto a más de un tipo de maltrato, siendo esto factor de riesgo para sufrir otros tipos de abuso, así como de sufrirlo en el futuro de forma  más grave y con mayor sintomatología psicológica. Correlacionándose la frecuencia de exposición con la severidad del maltrato, además de con otros factores como: desequilibrios socio-económicos, educación, exposición al mismo en la infancia, enfermedad mental, abuso de sustancias y situación del vecindario que le rodea.

Múltiples estudios relacionan algunos tipos de maltrato con alteraciones específicas: la exposición al abuso verbal o a la violencia entre los padres en la infancia, se correlaciona con la reducción de las capacidades cognitivas (pérdidas en las funciones ejecutivas, memoria de trabajo visual, alteraciones en el procesamiento emocional, en el funcionamiento intelectual y en el lenguaje receptivo) y cambios en el volumen de la corteza y la materia gris, otros tipos de maltratos se han asociado con cambios en la estructura global del cerebro, alteraciones en el desarrollo del niño u otras alteraciones como: la metilación del ADN en los receptores glucocorticoideos del hipocampo, alteraciones del eje hipotalámico-hipofisario-adrenal y un  menor tamaño de la amígdala y también menor volumen hipocampal.2 Todos estos cambios se asocian en la adquisición de menos logros a nivel educativo por parte del individuo maltratado.

Entre las consecuencias de sufrir el maltrato encontraríamos: muerte precoz, aparición de enfermedades físicas, aumento del gasto económico en la comunidad, incremento de la violencia, agresividad3 y criminalidad del que lo sufre, así como mayor riesgo de trastornos psiquiátricos, y una serie de problemas de salud a lo largo de la vida.

La investigación sugiere que los eventos adversos en los primeros años de vida, pueden conducir a cambios en la expresión génica a través de mecanismos epigenéticos que alteran la reactividad al estrés, la función del cerebro, el comportamiento y la aparición de trastornos psiquiátricos. A pesar de que los cambios epigenéticos son a menudo de larga duración, pueden ser revertidos con manipulaciones farmacológicas y ambientales. La complejidad del epigenoma no se entiende completamente y por ello se necesitan más estudios para investigar nuevos procesos epigenéticos distintos de la metilación y evaluar la eficacia de las intervenciones para revertir dichos procesos asociados con los efectos del maltrato en los primeros años de vida.4

El abuso a su vez también aumenta la frecuencia de aparición de trastornos psiquiátricos5 hasta tres veces más que el resto de la población que no los ha sufrido, siendo mayor la prevalencia en el sexo femenino. Entre los trastornos más frecuentes se encuentran: el trastorno por estrés postraumático (TEPT), el abuso de alcohol y drogas6 (existiendo en estos pacientes peor evolución del trastorno, peor respuesta al tratamiento y mayor riesgo de suicidio que en la población no maltratada), juego patológico, trastornos de ansiedad, alteraciones en el procesamiento de la emoción, depresión7, respuestas depresivas al estrés, trastornos de personalidad (destacando el trastorno límite de la personalidad)8 y alteraciones de conducta tales como: conductas autolesivas, conductas hipersexuales, agresividad, disregulación emocional, estrategias de afrontamiento maladaptativas, etc.

Otras de las entidades que se dan de forma más frecuente en los pacientes que han sufrido abuso en la infancia, son los intentos autolíticos, siendo más atribuible al abuso emocional que al físico (hasta en un 67%) y no existiendo diferencias de frecuencia por género.9

Se ha visto que el abuso sexual se asocia a mayor prevalencia de aparición de síntomas psicóticos10,11 y de trastorno bipolar12,13, existiendo una peor evolución clínica de estos cuadros, atribuible a inicio en una edad más temprana, más intentos de suicidio asociados  y mayor consumo de tóxicos. Por tanto, mayor número de recaídas y  hospitalizaciones en  ambos trastornos.

Todas estas cuestiones y otras sobre novedades en psiquiatría infantil, se abordaron en el XXIV Curso de Actualización en Psiquiatría celebrado en Marzo en Vitoria-Gasteitz. La Dra. Saioa López, Psiquiatra del Hospital Universitario de Álava, para finalizar esta primera parte de la ponencia nos concluyó, que el maltrato infantil supone un grave problema de salud global, presenta una  elevada tasa de trastornos psiquiátricos asociados con factores de mal pronóstico, tales como: mayor consumo de alcohol y otros tóxicos, más intentos autolíticos, mayor porcentaje de aparición de alteraciones conductuales, etc. y la aparición de endofenotipos específicos. Haciéndose por tanto necesaria la intervención temprana, para favorecer una mejor evolución de los individuos que los sufren y una menor tasa de aparición de enfermedades psiquiátricas asociadas.

 

 

1 OMS. Maltrato infantil, Diciembre 2014.

2 Tomoda A.  Preliminary Evidence for Impaired Brain Activity of Neural Reward Processing in Children and Adolescents with Reactive Attachment Disorder. Yakugaku Zasshi. 2016;136(5):711-4. doi: 10.1248/yakushi.15-00262-5.

3 Auslander W1Sterzing P2Threlfall J3Gerke D1Edmond T.  Childhood Abuse and Aggression in Adolescent Girls Involved in Child Welfare: The Role of Depression and Posttraumatic Stress. J Child Adolesc Trauma. 2016;9:1-10. Epub 2016 Apr 12.

4 Turecki G,  Kiyomi Ota V,  Iole Belangero S, Jackowski A, Kaufman J.  Early life adversity, genomic plasticity, and psychopathology. The lancet pshyquiatry. Volume 1, No.6, p461-466, November 2014.

5 Agnew-Blais JDanese A. Childhood maltreatment and unfavourable clinical outcomes in bipolar disorder: a systematic review and meta-analysis. Lancet Psychiatry. 2016 Apr;3(4):342-9. doi: 10.1016/S2215-0366(15)00544-1. Epub 2016 Feb 10

6 Oshri ACarlson MWKwon JAZeichner AWickrama KK. Developmental Growth Trajectories of Self-Esteem in Adolescence: Associations with Child Neglect and Drug Use and Abuse in Young Adulthood. J Youth Adolesc. 2016 Apr 25.

7 Münzer AFegert JMGoldbeck L.  Psychological Symptoms of Sexually Victimized Children and Adolescents Compared With Other Maltreatment Subtypes. J Child Sex Abus. 2016 Apr;25(3):326-46. doi: 10.1080/10538712.2016.1137667.

8 Herman JLPerry JCvan der Kolk BA. Childhood trauma in borderline personality disorder. Am J Psychiatry. 1989 Apr;146(4):490-5.

9 Dudeck M1Sosic-Vasic Z2Otte S1Rasche K1Leichauer K1Tippelt S. Et al. The association of adverse childhood experiences and appetitive aggression with suicide attempts and violent crimes in male forensic psychiatry inpatients. Psychiatry Res. 2016 Apr 22;240:352-357. doi: 10.1016/j.psychres.2016.04.073.

10 Wickham SBentall R. Are Specific Early-Life Adversities Associated With Specific Symptoms of Psychosis?: A Patient Study Considering Just World Beliefs as a Mediator. J Nerv Ment Dis. 2016 Apr 8.

11 Kelly DLRowland LMPatchan KMSullivan KEarl ARaley H. et al. Schizophrenia clinical symptom differences in women vs. men with and without a history of childhood physicalabuse. Child Adolesc Psychiatry Ment Health. 2016 Mar 3;10:5. doi: 10.1186/s13034-016-0092-9. eCollection 2016.

12 Belteczki Z.The role of the childhood maltreatment in bipolar affective disorder. Psychiatr Hung. 2016;31(1):40-51.

13 Benarous XRaffin MBodeau NDhossche DCohen DConsoli A. Adverse Childhood Experiences Among Inpatient Youths with Severe and Early-Onset Psychiatric Disorders: Prevalence and Clinical Correlates. Child Psychiatry Hum Dev. 2016 Mar 22.