La TEC es un tratamiento eficaz, seguro, vigente y de elección en algunos trastornos mentales, y también puede ser de elección en casos no psiquiátricos (donde mejoraría algunos parámetros de la enfermedad). A pesar de ello, hoy en día continúa siendo un tratamiento controvertido.

En distintas comunidades españolas existe la formación reglada (cursos periódicos), al mismo tiempo que se han creado guías donde se recogen los estándares de la práctica de la TEC (por ejemplo, la APA realizó la primera edición de la guía sobre TEC en 1990). Se ha encontrado que existe una menor formación de los profesionales en centros donde no se considera eficaz la TEC.

Por lo tanto, es necesaria una formación, entrenamiento y acreditación tanto de los psiquiatras, como de otros profesionales (anestesiólogos y enfermería de salud mental) con la finalidad de practicarlo en condiciones estandarizadas. En cuanto a la disponibilidad, existe variabilidad entre los distintos países. En España en concreto, se han realizado diversos estudios donde se ha visto que no existe una equidad en cuanto a la posibilidad de recibir tratamiento con TEC, según el área geográfica. La variabilidad no es consecuencia de las características de la población, ni de la prevalencia de los trastornos psiquiátricos ni de las desigualdades económicas sino que es debida a diversas causas como la desinformación, la falta de consenso sobre su uso o la falta de creencia en la técnica entre otras. Todo ello hace que no se garantice la igualdad en el acceso a la técnica y conlleva la infrautilización de la terapia, lo cual repercutirá en los pacientes.

En los últimos años se han realizado varias encuestas para determinar el empleo de la terapia. En el año 2012 en concreto se realizó una encuesta transversal a todas las unidades psiquiátricas ubicadas en España, con el fin de determinar el patrón de uso de la TEC. Tras analizar los resultados de la encuesta, se concluyó que en España la TEC estaba disponible en el 84.2 % de los centros, pero se objetivó la existencia de amplias diferencias entre centros en cuanto a la aplicación de la TEC. Diferencias existentes entre centros de distintas comunidades autónomas, pero también entre provincias y centros hospitalarios dentro la misma comunidad. A nivel mundial se objetivó que España disponía de un elevado número de centros con TEC, pero la tasa de aplicación era menor en comparación con otros países occidentales.

Como conclusión, es preciso protocolizar la formación en TEC para mejorar el conocimiento y generar actitudes más positivas hacia su aplicación al mismo tiempo que se deberían de poner en marcha medidas de planificación sanitaria. De esta forma se disminuiría la heterogeneidad que se observa tanto a la hora de prescribir el tratamiento como a la hora de aplicarlo, asegurando la accesibilidad universal.