Hice mi rotación externa en el instituto de neuroestimulación Black Dog Institute, anexionado a la University of New South Wales, durante tres meses (octubre 2019-diciembre 2019). Estuve en calidad de Visiting Junior Research –observador- con el equipo de la profesora y psiquiatra Dra. Colleen Loo, especializado en técnicas de estimulación magnética transcraneal (EMT) en depresión resistente.

Black Dog Institute es líder mundial en investigación sobre salud mental y uno de los dos institutos de Investigación Médica de Australia que se enfoca en los trastornos mentales y en la prevención del suicidio.

En agosto de 1985, el profesor Gordon Parker fundó el Black Dog Institute con la creación de la Unidad de Trastornos del estado del ánimo en el Hospital Prince Henry. Desde su inicio, fue un instituto de investigación clínica, recibiendo diversos reconocimientos nacionales e internacionales. En 1999, el servicio se trasladó al Hospital Prince of Wales, Radwick. También se vinculó al departamento de psiquiatría de la Universidad de New South Wales. Fue en 2002 cuando se rebautizó la unidad como Black Dog Institute. El nombre Black Dog hace referencia a cómo se refería Winston Churchill a su propia depresión. El logo de la institución representa que es más poderoso lo positivo (”V de victoria”) que lo negativo (“sombras de la depresión”).

El objetivo de Black Dog Institute es la transmisión del conocimiento a través de la integración y la colaboración activa entre los diversos investigadores clínicos y científicos y se basa en: la evidencia científica, la experiencia clínica y la participación de la comunidad. La difusión científica se considera primordial desde el inicio hasta el final del proyecto. Todo ello, permite obtener resultados de forma rápida y eficaz, y de una manera accesible para todos los ciudadanos. A parte de su enfoque investigador, también se llevan a cabo varios programas de voluntariado y educativos (programas de prevención del suicidio como LifeSpan, programas online como Bite Back www.biteback.org.au), sobre todo en zonas rurales, para divulgar el conocimiento científico y asentarse como una herramienta de soporte para la comunidad. En este nueva época, utilizan la tecnología como vehículo para llegar a la población más joven.

La EMT es una técnica neurofisológica que permite la estimulación eléctrica de la corteza cerebral mediante la inducción electromagnética. Produce la desactivación o hiperactivación (según el tipo de la frecuencia utilizada) de regiones corticales específicas, así como de zonas subcorticales conectadas a aquellas, lo que a su vez se traduce en efectos motores, perceptuales, cognitivos o afectivos, según el área en el que se aplique la estimulación.

La EMT puede aplicarse como impulsos simples aplicados cada tres o más segundos sobre una determinada región, como un par de estímulos separados por un intervalo variable de varios milisegundos, o como un tren de estímulos de frecuencia variable aplicados sobre la misma región cerebral durante varios segundos. La corriente eléctrica pasa a través de una bobina de estimulación situada sobre el cuero cabelludo, y se genera campos magnéticos que penetran en el cuero cabelludo, cráneo y meninges. Estos campos magnéticos inducen una corriente eléctrica en el tejido neural, cuyo volumen depende de la forma y tamaño de la bobina de estimulación, de la intensidad del campo magnético y de la frecuencia y duración de los pulsos magnéticos producidos. Este fenómeno da lugar a la desporalización de la membrana de las neuronas y produce un potencial de acción que se propaga a lo largo de la membrana.

El dispositivo básico incluye una bobina magnética, una silla reclinable y una consola. La bobina posee varias formas dependiendo del dispositivo empleado (en forma de ocho o alas de mariposa), pero todas están orientadas para ser encajadas al cuero cabelludo. La consola contiene la configuración de los parámetros de los estímulos, incluyendo el lugar de estimulación, la frecuencia de estimulación (menos de 1 Hz: efecto inhibitorio, más de 1 Hz: efecto excitatorio), la intensidad del campo magnético producido (un porcentaje del umbral motor 80-110%) definido como la intensidad necesaria para provocar una respuesta motora cuando la bobina se coloca sobre la corteza motora, duración del impulso, intervalo entre pulsos y número total de pulsos por sesión de tratamiento.

Black Dog Institute

Durante la sesión de tratamiento el paciente se encuentra despierto y reclinado cómodamente en la silla mientras que la bobina magnética se coloca sobre el cuero cabelludo. No es necesario la utilización de ningún procedimiento anestésico. Las principales indicaciones de la EMT son la depresión mayor resistente (la principal) y las alucinaciones auditivas resistentes en la esquizofrenia. A diferencia de la terapia electrocon

vulsiva, la EMT tiene una tasa de respuesta algo menor pero no produce efectos cognitivos ni déficits amnésicos. Además, el hecho de no precisar anestesia hace que no sea necesario su realización en un hospital, es bien tolerado y un tratamiento seguro. El principal riesgo de la técnica es el riesgo de producir convulsiones, por lo que los pacientes con antecedentes de epilepsia o portadores de un dispositivo médico implantados no son candidatos.
La aplicación de la EMT en la depresión viene dada después de observar que los pacientes con trastorno depresivo mayor presentan una reducción de la actividad en reposo de la corteza prefrontal dorsolateral. La estimulación con dosis de alta frecuencia aumenta la actividad de esta área. El tratamiento típico para la depresión se compone de sesiones de 20-40 minutos, 5 días a la semana, durante 4-6 semanas. La tasa de respuesta está alrededor del 50%. Este tipo de tratamiento ha demostrado claramente un efecto antidepresivo en pacientes con trastorno depresivo mayor resistente y su uso en la práctica médica en Estados Unidos y Australia es bastante extendido.

El avance en las técnicas de neuroestimulación es evidente y posiblemente tendrán un papel muy importante en la práctica de la psiquiatría del futuro. De forma alternativa, ofrece una posibilidad de tratamiento diferente a las intervenciones terapéuticas farmacológicas y psicosociales conocidas. Tiene el potencial de revolucionar la práctica de nuestra especialidad en las próximas décadas, siendo necesario que el personal sanitario este formado en este campo ya que precisa de unos conocimientos muy precisos.

También el hecho de conocer como la EMT afecta el cerebro nos permite identificar mejor las estructuras cerebrales y sus vías de conexión. Es evidente que puede ser una herramienta clave en la neurociencia y en la investigación.

Desde un punto de vista profesional, he podido conocer cómo funciona un centro de investigación de primer nivel, pudiendo ver las diferencias entra la clínica investigadora y la asistencial. Por desgracia, en nuestro país no se invierte en investigación como aquí, y en la mayoría de los casos los profesionales han de combinarlo con la clínica asistencial. En un futuro, esperemos que las condiciones laborales en el ámbito de la investigación mejoren y se doten de más recursos. Desde un punto de vista personal, mi estancia en Sídney ha supuesto una gran experiencia personal, permitiendo mejorar mi inglés, siendo capaz de adaptarme a una nueva cultura y descubrir una ciudad y un país extraordinario.

 

Bibliografía

    • Daskalakis, Z. J. (2011). The effects of repetitive transcranial magnetic stimulation in the treatment of depression. Expert Rev. Med. Devices 8(1), 85–95.
    • Indicaciones, seguridad, efectividad y coste-efectividad de la estimulación cerebral no invasiva en el tratamiento de los trastornos mentales / L. Perestelo-Pérez… [et al.]. – Madrid: Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad. Santa Cruz de Tenerife: Servicio Canario de la Salud, – 353 p.; 24 cm. – (Colección: Informes, estudios e investigación. Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad). (Serie: Informes de Evaluación de Tecnologías Sanitarias).