Chakrabarty T, Torres J, Bond DJ, Yatham W.

J Affect Disord 2018; 6; 245: 679-685

 

Las hipótesis neurobiológicas de la inflamación en el trastorno bipolar relacionan el aumento de marcadores inflamatorios con déficits neurocognitivos, sobre todo en fases avanzadas de la enfermedad. Sin embargo, existen pocos datos de los efectos de estas citoquinas sobre la cognición en las fases tempranas del trastorno bipolar.

Recientemente, la revista Journal of Affective Disorder ha publicado un original que intenta aclarar esta cuestión. Los autores del artículo investigan la relación entre diversas citocinas y la cognición en pacientes con trastorno bipolar tipo I durante los primeros tres años tras el diagnóstico.

El estudio analiza los niveles plasmáticos de diversas citocinas proinflamatorias  (TNF-alfa, IL-6, IL-1a) y anti-inflamatorias (IL-4, IL-10). Los autores del trabajo comparan los resultados hallados en 51 pacientes con fases iniciales de trastorno bipolar tipo I y 20 sujetos control sanos.

La metodología del artículo recoge diversas variables sociodemográficas y clínicas así como distintas pruebas psicométricas a nivel neuropsicológico. Posteriormente realizan un análisis de regresión múltiple para evaluar la asociación entre los niveles de citoquinas, las posibles disfunciones neurocognitivas y las variables clínicas o demográficas más relevantes.

Los resultados completos se pueden observar en la lectura completa del artículo original. Los autores constatan que el TNF-alfa resultó significativamente elevado en comparación con los controles sanos. Este incremento se asocia negativamente con la cognición global y con el rendimiento en la velocidad de procesamiento y la memoria de trabajo.

El resto de marcadores inflamatorios no presentaron diferencias entre los grupos estudiados y tampoco se asociaron de manera significativa con ninguna disfunción neurocognitiva concreta.

En resumen, este artículo resalta la importancia del TNF-alfa a nivel de la cognición, sobre todo en las fases iniciales del trastorno bipolar tipo I. Este hallazgo requiere estudios más amplios que contrasten esta hipótesis. No obstante, estos resultados pueden sugerir que la inhibición de la actividad del factor TNF-alfa en las primeras fases de la enfermedad puede ser una estrategia eficaz para conservar el funcionamiento neurocognitivo.

Este aspecto puede ser especialmente interesante en aquellos pacientes bipolares tipo I de reciente diagnóstico y en los cuales resulta fundamental un tratamiento precoz e individualizado para disminuir las consecuencias desfavorables de la enfermedad a más largo plazo.