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Martin Scorsese, cine superhéroes y “El irlandés”: una nota neurocinemática

Martin Scorsese, cine superhéroes y “El irlandés”: una nota neurocinemática

A finales del 2019, Martin Scorsese publicó un artículo en el New York Times en el que reivindicaba la experiencia estética, emocional y espiritual del cine de autor americano actual (Paul Thomas Anderson, Spike Lee, Kathryn Bigelow, Wes Anderson y otros) y la distinguía radicalmente de la que ofrecen las franquicias del cine de superhéroes y de acción inverosímil que invade las pantallas, controladas y calculadas mediante estudios de mercado del entretenimiento audiovisual.

El artículo tuvo una gran repercusión en el mundo cinematográfico y cultural y los comentarios, a favor y en contra, llovieron en la prensa, en las revistas especializadas y en la red.

Casi a la vez que publicaba este artículo, Scorsese estrenó la película El Irlandés (en unas cuantas salas de cine y luego en Netflix) sobre una adaptación de Steve Zaillian del libro de Charles Brandt I Have Heard You Paint Houses.

El esqueleto del guión es la confesión tardía del gánster Frank Sheeran (Robert de Niro) de haber matado a su patrón y amigo Jimmy Hoffa (Al Pacino) – famoso presidente del sindicato de camioneros, desaparecido en 1975 -, por orden del capo mafioso Russell Bufalino (Joe Pesci). Durante tres horas y media el espectador queda sumergido, de modo muy natural, en un submundo oscuro del noreste americano en el que convergen crimen organizado, sindicatos y políticos americanos de los 50, 60 y 70 del siglo pasado, hasta llegar a los últimos años del Sheeran anciano en una residencia para mayores a principios del siglo XXI.

El hecho de que, históricamente, no parezca probable que Frank Sheeran matase a Jimmy Hoffa, no le resta interés a la película.

Aunque algunos han cuestionado la técnica digital de rejuvenecimiento de los rostros de los protagonistas (contrasta un poco con el movimiento de sus cuerpos ancianos) y la duración de la cinta, en esta ocasión, la crítica ha sido unánimemente favorable al guión, a la puesta en escena, a las interpretaciones, al magistral montaje (de la impagable Thelma Schoonmaker, que en nada cumplirá 80 años) y a la estupenda fotografía del mexicano Rodrigo Prieto. Rotten Tomatoes ha calificado la cinta con un 8.85/10.

Muchos han coincidido en que el trabajo de los tres actores principales es el mejor que han hecho en años. Creo que Joe Pesci (que ya estaba retirado) deja una lección interpretativa que pasará a la historia.

Entre los múltiples aciertos que la crítica ha señalado en esta película sutil, se cuentan: su tono y su textura cambiantes y siempre controlados; la discreta y poderosa fuerza motriz de la subtrama de Peggy (la hija de Sheeran) y su relación con los tres protagonistas; el posible arrepentimiento del Sheeran anciano (tan oculto que puede dudarse que exista); el callado y persistente cuestionamiento de la masculinidad gansteril; y muchos más.

Un crítico de The New Yorker ha hecho una curiosa y acertada analogía entre el paso del tiempo en el viaje de Sheeran y Bufalino en El irlandés y el de Isak Borg (Victor Sjöström), el médico protagonista de Fresas Salvajes (Bergman, 1957) “…pero aquí con pistolas”.

Tanto si va a ver El irlandés, como si elige alguna de las franquicias, “blockbusters”, series o secuelas de entretenimiento (a finales de año ha habido donde elegir: el Episodio IX de Star Wars, Los ángeles de Charlie, Jumanji.), el espectador necesitará poca “decodificación” para ver cualquier película, porque el cerebro se sirve para ello de habilidades neurales automáticas configuradas a lo largo de millones de años de evolución.

Pero es muy probable que el flujo PECMA (percepción, emoción, cognición, motor, acción) que se genere en su cerebro (Grodal, 2009; Zacks, 2015) y la experiencia, la persistencia y el aprovechamiento personal que resulte de todo ello sea, en cada caso, muy diferente.

Scorsese acaba de cumplir 77 años y con esta película lenta, melancólica y reverencial en la que todo parece conducir hacia la muerte, ilustra muy bien la distinta experiencia y el creciente interés por el paso del tiempo que viene de la mano de la edad.

Sin embargo, él ya está preparando Los asesinos de la luna, basada en un ensayo de D. Gravin sobre el asesinato de 20 indios ricos de la tribu Osage de Oklahoma que habitaban un territorio rico en petróleo a principios de los años 20.

Sus personajes envejecen y se agotan pero él parece seguir prolífico, diestro e inquisitivo como en los 70.

Referencias:

  • Grodal T. Embodied visions. Oxford: Oxford University Press, 2009.
  • Horne P. Martin Scorsese on The Irishman: the Sight & Sound Interview, 6 dec 2019.
  • Lane A. Remenbrance of kills past in “The Irishman”. The New Yorker, 4 nov 2019.
  • Romney J Film of the week: The Irishman, Film Comment, 1 noviembre 2019.
  • Zacharek S. Ayer y hoy de Martin Scorsese. Caimán, noviembre 2019.
  • Zacks JM , Flicker. Your brain on movies; New York: Oxford University Press, 2015.

Dr. Luis Caballero

Licenciado en Medicina por la Universidad Complutense de Madrid (1980). Especialista en Psiquiatría vía MIR en la Ciudad Sanitaria La Paz de Madrid (1984). Doctor en Medicina por la Universidad Autónoma de Madrid (1992). Experto Universitario en Psiquiatría Legal (2011).

Máster en Dirección Médica y Gestión Clínica de la Facultad de Económicas y Empresariales de la UNED (2015). Profesor Asociado del Departamento de Psiquiatría de la Universidad Autónoma de Madrid (1987-2015).

Jefe de Sección de Psiquiatría (2011) y Tutor de Residentes del Hospital Universitario Puerta de Hierro de Madrid (1989-2011). Desde diciembre del 2015, Jefe del Servicio de Psiquiatría y Psicología Clínica del grupo HM Hospitales y Centro Integral de Neurociencia CINAC (Madrid) y Profesor de Psiquiatría de la Universidad San Pablo CEU (Madrid).

Autor de 45 capítulos de libros o libros y 170 artículos de la especialidad (psiquiatría general, ansiedad-depresión, adicciones, psiquiatría cultural ) en revistas españolas y extranjeras.

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