Los sueños lúcidos (Bulkeley, 2017; Baird y otros, 2019) son estados mixtos de conciencia caracterizados por: 1) el durmiente es consciente de que está soñando y, al menos en parte, controla el contenido del sueño; 2) su experiencia no se ajusta a las leyes físicas; 3) desaparecen por completo al despertar; y 4) dejan una memoria clara de los mismos. No siempre se cumplen estas cuatro características en todos los casos y las formas incompletas son frecuentes.

Hay una infinidad de referencias clásicas a los sueños lúcidos en las culturas tradicionales del sur de Asia, asociadas a la meditación trascendente y a técnicas semejantes. En Occidente los mencionan Aristóteles – en sus Parva Naturalia -, Agustín de Hipona, Tomás de Aquino, Descartes, el abate Faria, el marqués d´Hervey de Saint Denis, Freud – en el primer capítulo de “La interpretación de los sueños”- , el psiquiatra y escritor holandés van Eeden y muchos otros más.

Si el lector hace hoy una búsqueda en la red con el epígrafe sueños lúcidos u onironáutica, encontrará organizaciones y protagonistas muy variopintos, pero también estudios de neurociencia que, desde los años 60 y 70 del siglo pasado (Green, 1968), tratan de abordar el conocimiento científico de los contenidos del soñar (“dreaming”).

Los sueños lúcidos no son un fenómeno raro: casi el 60% de la población los ha experimentado alguna vez y hasta el 22% lo hace con cierta frecuencia (Saunders y otros, 2016). LaBerge y otros (2000, 2009) de la Universidad de Stanford comprobaron que son más frecuentes en los últimos periodos del sueño nocturno, en las siestas y durante los periodos del sueño REM. Ciertos cambios en la corteza parietooccipital parecen ser un marcador fiable de la presencia de sueños lúcidos (Siclari y otros, 2017).

En las últimas décadas, se ha publicado bastante neurociencia clínica sobre estos curiosos fenómenos. Se sabe que comparten características con la narcolepsia (Rak y otros, 2015) y con la parálisis del sueño (Denis y Poerio, 2017) y que, a la vez, son muy diferentes de ellas (por ejemplo, la parálisis de sueño cursa con ansiedad, estrés y deterioro de la calidad del sueño y el sueño lúcido suele asociarse a un modo constructivo de ensoñación diurna).
Gracias al desarrollo de métodos de señalización que permiten al durmiente conectar con los investigadores mientras sueñan (Ribeiro y otros, 2016) se sabe que la “conciencia de estar durmiendo”, característica de los sueños lúcidos, está asociada a cambios específicos en el córtex prefrontal dorsolateral, en la amígdala y en la corteza parahipocampal y que, cuando se experimentan alucinaciones, participan también el puente y la unión parietooccipital (Hobson 2009).

Comparadas con quienes no los presentan, las personas con sueños lúcidos habituales parecen tener mas conectividad funcional de reposo entre las regiones del córtex prefrontal anterior izquierdo, el gyrus angular bilateral, el lóbulo temporal medio bilateral y el frontal inferior (Baird y otros, 2019). Parte de estas correlaciones neurales se solapan con las que soportan el procesamiento reflexivo y las capacidades volitivas (memoria de trabajo, planificación, autoconciencia).

Se han desarrollado procedimientos para inducir o facilitar sueños lúcidos (entrenamiento mental, inhibidores de la acetilcolineterasa y otros) así como para su aplicación en el tratamiento de las pesadillas y otros trastornos del sueño (Baird y otros 2019).
La comprobación de que la voluntariedad durante los sueños lúcidos (Mutz y Javadi, 2017) tiene un soporte neural coincidente con el de funciones metacognitivas (Filevich y otros, 2015) – la capacidad de reflexionar sobre los propios procesos de pensamiento – ha abierto oportunidades al estudio científico de la producción de imágenes en el sueño, de la creatividad visual y, en último término, al del soporte neurobiológico de la conciencia, un gran reto en la neurociencia contemporánea.

Bibliografía

  • Baird B, Mota-Rolim SA, Dresler M. The cognitive neuroscience of lucid dreams. Neuroscience and Biobehavioral Reviews 2019; 100: 305-323.
  • Bulkeley K. The future of dream science. Ann N Y Acad Sci 2017; 1406: 1-3.
  • Denis D, Poerio GL. Terror and bliss? Commonalities and distinctions between sleep paralysis, lucid dreaming, and their associations with waking life experiences. J Sleep Research 2017; 26:38-47.