Durante el pasado XX Congreso Nacional de Psiquiatría, celebrado en Barcelona durante los días 16 y 18 de noviembre, tuvieron lugar múltiples ponencias en las que se abordaban los diferentes aspectos tanto intrínsecos como extrínsecos del trastorno bipolar. El viernes 17 tuvo lugar la presentación oral de las mejores comunicaciones relativas al trastorno bipolar.

Entre ellas cabe destacar, por su aplicabilidad clínica en el día a día de todos los profesionales que nos dedicamos a la atención asistencial, la segunda de las exposiciones, presentada por la Dra. María José Jaén, titulada “Disfunción cognitiva: una piedra en el camino de la cesación tabáquica en el Trastorno Bipolar”.

Durante la misma se hizo constar que los pacientes con trastorno mental grave, entre ellos el trastorno bipolar, tenían una prevalencia de hábito tabáquico de entre 2 y hasta 4 veces la población general; además la forma de fumar es diferente ya que las caladas a los cigarrillos son más profundas, lo que hace que los efectos perniciosos sean aún mayores, presentando una mortalidad 2-3 veces mayor que la población general. Además estos pacientes fuman más que la población general y empiezan antes.

Durante la exposición mostraron cómo a través del modelo de Prochasca y Diclemente podemos observar que la motivación para el cambio es el paso previo y fundamental para que los pacientes puedan abandonar el hábito de fumar. Los autores explican que para conseguir un cambio, cada persona ha de atravesar una serie de etapas que están bien definidas y que son predecibles.

Cabe destacar que el paciente con trastorno bipolar, por las características de su enfermedad puede presentar déficits neurocognitivos que afectan sobre todo a la atención, a la memoria verbal y a la función ejecutiva, lo que puede influir directamente en la motivación para el cambio.

Por todo ello el grupo de trabajo de los autores (Universidad de Córdoba, CSM de Cabra (Córdoba), CSM de Montoro (Córdoba) y CSM de Andújar (Jaén)) tienen como propósito la búsqueda de herramientas que permitan una optimización de la motivación y la preparación para el cambio de los pacientes con trastorno bipolar puesto que las guías de buena práctica clínica como la APA y la EPA refieren que preguntar sobre el consumo de tabaco, el número de cigarros consumidos al día, el momento del día de mayor consumo… y realizar una pequeña intervención breve, van a favorecer el avance de estos pacientes en su proceso de cambio.

El trabajo presentado fue un estudio abierto multicéntrico y longitudinal realizado en 8 Centros de Salud Mental Ambulatorios de Andalucía en el que el reclutamiento se realizó de manera consecutiva y simultánea durante 6 meses; se incluyeron todos aquellos pacientes que consentían iniciar el estudio cuya edad estuviera comprendida entre los 18 y los 65 años y cumplieran los criterios de trastorno bipolar según la CIE-10. Se incluyeron un total de 212 pacientes, de los cuales el 47,6% eran fumadores, el 22,2% ex-fumadores y el 30,2% no fumadores. Solamente 81 de los 212 pacientes finalizaron correctamente la fase de intervención terapéutica.

Cuando los pacientes entraban en el estudio, se les realizaba una evaluación previa a la intervención y otra posterior; la intervención breve se basaba en las 3 A´s (Ask, Advice and Asses), la cual implicaba 3 sesiones breves realizadas a lo largo de un mes: basal, en la que se hacía intervención breve, en la semana 2, mediante una llamada telefónica y en la semana 4, donde se realizaba otra intervención breve presencial. Todos los pacientes fueron evaluados mediante una serie de instrumentos entre los que destacan: la Escala Visual Analógica (EVA), la Escala de evaluación del cambio de la Universidad de Rhode Island (URICA) y la escala para medir la disfunción cognitiva en el Trastorno Bipolar (COBRA).

Los resultados obtenidos mostraban que al 62,1% de los pacientes bipolares fumadores no se les había preguntado nunca sobre su hábito tabáquico, y al 80,2% de ellos nunca se les había ofertado tratamiento específico para la deshabituación tabáquica. En la escala EVA de deseo de abandono tabáquico, la media de los fumadores era de 6,2 mientras que en la EVA de autopercepción de la capacidad para dejar de fumar, puntuaban con una media de 4,7.

Tras realizar una intervención breve basada en 3 sesiones, aumentó significativamente la motivación para el cambio (URICA), aumentando de 53.3 al inicio de la evaluación a 59.3 al final (p=0.019). El estadío de motivación avanzó en el 30,9% de los pacientes. La puntuación media de la COBRA fue de 13 puntos.

Por todo ello, los autores concluyen que un alto porcentaje de los pacientes con trastorno bipolar que además tienen un trastorno por consumo de nicotina, contemplan en ocasiones la idea de disminuir o dejar de fumar, aunque se sienten más motivados a realizar el cambio que capaces de poder llevarlo a cabo, por ello esta debería de ser uno de los puntos clave en las entrevistas clínicas para ayudarles a favorecer esta deshabituación y, sobre todo, ayudarles en la reestructuración cognitiva de estas creencias. Además, una intervención coste-efectiva como la intervención basada en las 3 A´s, puede ser una herramienta eficaz en una primera generación de motivación para el cambio en los pacientes con trastorno bipolar que son fumadores.

La conclusión final de este estudio recoge que la disfunción neurocognitiva en pacientes con trastorno bipolar puede limitar el proceso de preparación para el cambio en la cesación tabáquica, por ello debemos incidir en su diagnóstico precoz para el tratamiento eficaz.