Durante el Congreso Nacional de Psiquiatría que ha tenido lugar del 27 al 29 de octubre de 2016 en Palma de Mallorca ha tenido lugar un Taller práctico centrado en el manejo de la ciclación rápida (CR) en pacientes con Trastorno Bipolar (TB). La CR es una de las realidades clínicas más controvertida y difícil de tratar en la práctica clínica habitual y por eso es muy importante conocer como diagnosticarla y tratarla correctamente. Todos los ponentes de esta actividad son miembros del Grupo Andaluz para el Estudio del Trastorno Bipolar (GETBA, www.getba.es). La mesa estuvo moderada por el Dr Luis Gutiérrez Rojas del Complejo Hospitalario Granada y estuvo formada por tres ponentes que explicaron diferentes aspectos relacionados con esta realidad clínica.

La primera ponencia fue impartida por el D. Francisco Gotor, psiquiatra del Hospital Nuestra Señora de Valme de Sevilla y consistió en hacer una introducción sobre la definición clínica de la ciclación rápida. Mostró como la definición clásica (padecer cuatro o más episodios de enfermedad al año) está basada en el consenso de expertos y no se basa en estudios observacionales y de seguimiento. Se hizo hincapié en las diferencias entre la ciclación rápida, la ultrarrápida (cambios de un día a otro) y la intradiaria (cambiar de un polo a otro en el mismo día). La CR se asocia con mayor frecuencia a la polaridad predominantemente depresiva, la presencia de hipotiroidismo, el subtipo II de TB y mayor presencia de síntomas residuales de la enfermedad.

Los pacientes con CR tienen un peor pronóstico evolutivo pues suelen padecer mayores cuotas de discapacidad y menor calidad de vida debido a que sufren más comorbilidades, episodios más graves y severos, más hospitalizaciones y mayor presencia de conductas autolíticas, además estos pacientes suelen presentar mayor resistencia a los tratamientos farmacológicos en general (no sólo al carbonato de litio). En el taller se incidió en que la CR es una característica de malignidad de la enfermedad y cuando se hace un abordaje correcto de la misma puede llegar a ser reversible (lo que iría en contra de las teorías del kindling que hipotetiza el origen etiológico de esta forma de enfermedad).

La segunda ponencia fue impartida por el D. Samuel Leopoldo Romero perteneciente al Hospital Virgen Macarena de Sevilla y versó sobre el tratamiento de la CR en pacientes con una polaridad predominantemente depresiva. Al principio de la ponencia se resaltó que las guías clínicas no suelen dar recomendaciones específicas para pacientes con CR de tal forma que la evidencia sobre cómo tratarla se basa en estudios que no tienen un gran nivel de evidencia. La mayoría de los consensos recomiendan usar una combinación de estabilizadores del humor (especialmente lamotrigina) y un antipsicótico atípico (especialmente quetiapina), pudiendo cambiar a otras moléculas de la misma familia en caso de falta de respuesta. La Terapia Electroconvulsiva, el uso de clozapina o la potenciación con hormonas tiroideas (especialmente T4) son opciones que suelen reservarse para los cuadros resistentes.

Los antidepresivos deberían usarse siempre en combinación con un estabilizador (nunca en monoterapia) y durante el episodio agudo de enfermedad (intentando evitarlo en mantenimiento) pues podría asociarse a un mayor número de virajes maníacos a largo plazo. La combinación con la psicoterapia (centrada en mejorar las cogniciones depresivas y aumentar tanto la conciencia de enfermedad como la adherencia al tratamiento farmacológico) es fundamental si queremos mejorar la eficacia de los psicofármacos.