El papel del ambiente

Epigenetic regulation of risk and resilience

Bart Rutten

The resilient brain

Nic van der Wee

The impact of early life environment on stress resilience in adulthood

Mathias Schimdt

Paternal stress epigenetic germ cell programming of offspring development

Tracy Bale

 

El 40 % de la variabilidad del riesgo de perturbación afectiva se debe a factores genéticos (poligénicos). La contribución restante es de factores del ambiente, de forma directa (estresantes) o indirecta mediante la modificación epigenética de zonas cerebrales clave, en etapas críticas del desarrollo pre y perinatal. El estrés en etapas precoces del desarrollo cerebral modifica los factores de transcripción del ADN y del ARN, lo que provoca alteraciones duraderas de los sistemas clave de respuesta al estrés, receptores de cortisol, proteínas de la neurogénesis, transportador de la serotonina, genes del ritmo circadiano, etc.

La influencia del estrés materno pre y posconceptivo en la modificación de la respuesta al estrés del hijo es bien conocida y está mediada por factores epigenéticos y ambientales directos. Según los estudios recientes en modelos en animales, se asoció también el estrés paterno preconceptivo (exposición a sucesos traumáticos, drogas) con la modificación epigenética del cigoto (mediante las vesículas que transportan los micro-ARN del padre). Sorprendentemente, esta modificación epigenética es irreversible después del suceso traumático, que puede haber ocurrido mucho tiempo antes de la concepción.

La resiliencia es un concepto dinámico que se define como el mantenimiento y la recuperación rápida de la salud mental frente a un factor estresante. Implica una etapa precoz, con la regulación inmediata después del factor estresante, y una etapa de sustentabilidad a largo plazo, con participación de los procesos conscientes de nivel más alto.

Las áreas cerebrales afectadas en la resiliencia son las vinculadas a la red neuronal por defecto, a la red saliente y a las funciones ejecutivas (ubicadas en varias zonas anatómicas: cíngulo, ínsula, hipocampo, amígdala, córtex prefrontal). En los estudios por imágenes, se demostró el papel de las técnicas de relajación, como la percepción consciente, en la desactivación de las áreas vinculadas a la respuesta al estrés, lo que aumenta la resiliencia a los factores estresantes ambientales.

En algunos individuos, la exposición precoz (infancia) al estrés moderado puede ejercer un factor protector en la salud mental, en vez de constituir un factor de riesgo. En los estudios en animales y en poblaciones con estrés, se demuestra que hay una correlación no lineal (en U) entre el estrés precoz y la resiliencia, con mayor resiliencia al estrés en individuos adultos que fueron expuestos al estrés moderado en la infancia (comparados con los individuos que no fueron expuestos a ningún estrés y con aquellos que fueron expuestos un estrés intenso). Por lo tanto, hay una capacidad adaptativa resultante de la exposición precoz a un número moderado de sucesos estresantes.