Boerman R, Cohen D, Schulte PF, Nugter A

J Clin Psychopharmacol  2016 Dec 36 (6): 588-592

 

La vitamina D es una sustancia liposoluble que interviene en diversas funciones fisiológicas. En la actualidad sabemos que existen receptores para la vitamina D en sistema nervioso central que participan en la modulación de diversas enzimas con acciones neurobiológicas como síntesis de neurotransmisores, neurogénesis y reducción de parámetros inflamatorios. Datos preliminares sugieren una relación entre la vitamina D y el funcionamiento neurocognitivo. Diversos trabajos de investigación han constatado unos niveles bajos de vitamina D en pacientes con esquizofrenia e incluso experimentalmente se están realizando ensayos terapéuticos en psicosis esquizofrénicas. Sin embargo hay pocos datos en trastorno bipolar. Recientemente Boerman y cols, han publicado un artículo original en J Clin Psychopharmacol cuyo planteamiento es profundizar en esta línea. Los autores han realizado un estudio comparativo de los niveles plasmáticos de vitamina D en trastorno bipolar, trastorno esquizoafectivo y esquizofrenia. Las hipótesis del estudio eran que dichos niveles serían superiores en trastorno bipolar versus esquizofrenia y trastorno esquizoafectivo pero a su vez estos niveles serían superiores en los trastornos mentales en comparación con sujetos de la población general sin trastorno mental. Los sujetos del estudio eran pacientes ambulatorios que cumplen criterios diagnósticos DSMIV y que estaban realizando una intervención dentro de un programa integral para trastorno bipolar o en equipos comunitarios para terapia asertiva comunitaria. El interés del estudio se centra en los datos comparativos entre varios trastornos mentales, sobre todo en trastorno bipolar (patología donde hay poca información en este campo). Por otro lado, es relevante que la muestra esté compuesta por pacientes ambulatorios ya que la mayor parte de estudios previos realizan las mediciones durante la hospitalización o el internamiento por diversos motivos.

La muestra estaba formada por 118 pacientes con trastorno bipolar y 202 con esquizofrenia o trastorno esquizoafectivo. Los autores constatan niveles bajos de vitamina D en el 30,3% del total de la muestra (95% intervalo confianza, 25,5-35,6). El tipo de trastorno mental no era un predictor de la deficiencia de vitamina D en esta muestra. Al comparar los datos con los resultados obtenidos en la población general holandesa, los autores hallaron que los pacientes con trastorno bipolar, trastorno esquizoafectivo o esquizofrenia presentaban 4,7 veces más riesgo para desarrollar una deficiencia de vitamina D. Este hecho sugiere que la existencia de estos trastornos mentales severos pueden constituir un factor de riesgo para desarrollar una deficiencia vitamínica. Por lo tanto parece aconsejable considerar realizar mediciones periódicas de los niveles plasmáticos de vitamina D para poder prevenir deficiencias a este nivel. Estas deficiencias pueden tener relación con diversos factores neurobiológicos del SNC pero este tema requiere otros estudios y un mejor conocimiento fisiopatológico.