Starzer MSK, Nordentoft M, Hjorthoj C. Am J Psychiatry 2017 Nov 28. doi: 10.1176/appi.ajp.2017.17020223

El uso de diversos tóxicos se puede relacionar con el posterior desarrollo de un trastorno mental. Esta asociación dispone de un elevado nivel de evidencia en la actualidad. Recientemente la prestigiosa revista American Journal of Psychiatry acaba de publicar un artículo que analiza la aparición de un trastorno bipolar o una esquizofrenia después de una psicosis inducida por sustancias.

Los autores estudian diversos factores de riesgo, así como la tasa de conversión a estos trastornos mentales desde un episodio psicótico secundario al consumo de sustancias.

Los autores utilizaron datos del Sistema Danés de Registro Civil y el Registro Central de Investigaciones Psiquiátricas. Analizaron variables de todas las personas que habían recibido el diagnóstico de psicosis inducida por sustancias entre los años 1994 y 2014, concretamente 6.788 pacientes.

El periodo de seguimiento era hasta la aparición del diagnóstico de una esquizofrenia, un trastorno bipolar, la muerte, emigración o hasta agosto del 2014. A nivel estadístico los autores han utilizado el método de Kaplan-Meier para obtener probabilidades acumuladas para la conversión de una psicosis inducida por sustancias a una esquizofrenia o un trastorno bipolar. Los modelos de regresión de riesgos proporcionales de Cox se han utilizado para calcular los cocientes de riesgos para todas las covariables.

Todos los resultados se pueden consultar en la lectura del artículo original en la revista American Journal of Psychiatry. El 32,2% de pacientes con una psicosis inducida evolucionaron hacia un trastorno bipolar o una esquizofrenia. Las tasas de conversión mas elevadas se han encontrado para la psicosis inducida por cannabis (47,4%). La edad joven se asoció al desarrollo de una esquizofrenia.

La autolesión tras el episodio psicótico se relacionó de forma significativa con un mayor riesgo para esquizofrenia y también para trastorno bipolar. La mitad de los casos que han evolucionado a esquizofrenia han ocurrido dentro de los 3,1 años después del episodio psicótico y la conversión en trastorno bipolar ocurre durante los siguientes 4,4 años.

En resumen, la psicosis inducida por sustancias, especialmente cannabis, se relaciona de forma significativa con el posterior desarrollo de una esquizofrenia o un trastorno bipolar. Es necesario disponer de un tiempo de seguimiento más largo para conocer las tasas concretas de conversión hacia estos diagnósticos.