Gold AK, Otto MW, Deckersbach T, Sylvia LH, Nierenberg AA, Kinrys G    

Am J Addict 2018 27 (3): 188-201

doi 10.1111/ajad.12713      

El trastorno bipolar es uno de los trastornos mentales con cifras más elevadas en cuanto a trastornos comórbidos asociados. Entre estos, destacan por su frecuencia los trastornos relacionados con el uso de sustancias (TUS). Los TUS están presentes entre la mitad y ¾ del total de pacientes con trastorno bipolar. La aparición de ambos trastornos tiene repercusión a varios niveles. Entre otros factores, contribuye a tasas más elevadas de discapacidad, mayor morbilidad e incremento de los problemas de adherencia al tratamiento. A pesar de la relevancia de esta situación, existen pocos ensayos clínicos en este campo. Incluso a nivel de intervenciones psicosociales disponemos de una evidencia muy limitada.

Recientemente la revista Am J Addict acaba de publicar una revisión de todas las posibles intervenciones psicosociales dirigidas a pacientes con trastorno bipolar y TUS comórbidos. Los autores han utilizado las bases electrónicas Pub Med y PsycINFO para realizar una búsqueda sistematizada hasta enero de 2018. Sólo han encontrado ocho ensayos terapéuticos. Seis estudios se centraban en el consumo de sustancias (alcohol y drogas no legales) y su relación con la estabilidad del ánimo (cuatro eran aleatorizados y dos abiertos). Los dos estudios restantes, ambos abiertos, estaban dirigidos al hábito tabáquico en pacientes bipolares. Los resultados completos se pueden consultar en la lectura completa del artículo.

Ninguno de los ensayos clínicos aleatorizados proporcionó una evidencia consistente para el manejo de los síntomas afectivos y el TUS, pero sí que un tipo de tratamiento concreto (Terapia Grupal Integrada) demostró efectos beneficiosos sobre el consumo de sustancias en estos pacientes. Los otros tratamientos demostraban algún tipo de eficacia para los síntomas afectivos pero sin efectos sobre el consumo de alcohol o el uso de sustancias ilegales. Los dos ensayos relacionados con el tabaco mostraban datos preliminares positivos pero muy iniciales.

Por todo ello, los autores sugieren que la Terapia Grupal Integrada puede ser el enfoque terapéutico a nivel psicosocial más útil para estos pacientes, sobre todo en una fase de tratamiento inicial. Es posible que para fases posteriores sea necesario añadir algún tipo de intervención concreta dirigida a objetivos concretos.

Este artículo pone en evidencia la escasez de datos que tenemos en este campo y la necesidad de continuar investigando en este área. Disponer de un nivel de evidencia limitado en relación a un problema clínico relevante a nivel asistencial constituye una dificultad añadida para el manejo de estas situaciones.