Durante los pasados 19-21 de abril de 2018 se celebraron en Madrid las XX Jornadas Nacionales de Patología Dual en las cuales los asistentes pudieron optimizar sus conocimientos sobre el consumo de sustancias y su relación con otras patologías mentales. Además durante las mismas se llevó a cabo la campaña #yosoydual para promover el conocimiento sobre la patología dual y luchar contra su estigma en la sociedad, a través de la Fundación Patología Dual.

 

Es conveniente destacar, por su relevancia clínica y precisión en su exposición, el encuentro con el experto titulado “Trastorno Bipolar, Patología Dual y Cannabis” que tuvo lugar el jueves 19 y fue expuesto por la Dra. Ana González Pinto, del Hospital Santiago Apóstol de Vitoria.

 

En su exposición, la Dra. González-Pinto presentó un reciente artículo publicado que mostraba cómo a día de hoy existen cinco factores ambientales con demostrada incidencia de psicosis: el trauma infantil, las complicaciones obstétricas, el cannabis, el estrés y el folato.

 

El cannabis es una droga que se obtiene de la planta Cannabis Sativa, de cuyas hojas, tallos, resina y flores se elaboran las drogas más consumidas, la marihuana y el hachís. Sus efectos psicoactivos se deben fundamentalmente al THC (Tetrahidrocannabinol), uno de los principios activos de esta planta. Es habitual que se inicie el consumo de cannabis en la adolescencia, o entre los 15-25 años debido a las dificultades propias de esas edades: búsqueda y forja de la personalidad, necesidades sociales y deseos de pertenecer a un grupo social, sintomatología ansioso-depresiva que puede aparecer en relación a todos estos cambios…

 

Debido a esto, la Dra. Gonzales Pinto centró su ponencia en el consumo de cannabis y el riesgo de desarrollar psicosis y Trastorno Bipolar. Presentó un estudio prospectivo realizado en Reino Unido1 en el que se habían incluido un total de 3.370 adolescentes y se observó que aquellos que consumían cannabis 2-3 veces a la semana a los 17 años tenían 2.21 veces más riesgo de desarrollar síntomas hipomaníacos que aquellos que no consumían cannabis, y este riesgo tenía una relación dosis-respuesta (cualquier uso versus semanal). También se halló que la relación entre el uso del cannabis y la hipomanía no estuvo mediada por la depresión ni por los síntomas psicóticos.

Además, en otro reciente estudio publicado en 20182 se reflejaba cómo el 32% de las psicosis tóxicas acaban evolucionando hacia una esquizofrenia o hacia un Trastorno Bipolar, siendo el cannabis la sustancia con la que más frecuentemente ocurría esta evolución (un 47% de los casos). Se publicó cómo la mitad de los pacientes que presentan psicosis tóxicas por consumo de cannabis presentaban una evolución a Trastorno Bipolar en unos 4,4 años. Uno de los factores de riesgo hallados era ser menor de edad.

 

Además explicó cómo el uso continuado de cannabis da lugar a más recaídas si se compara con aquellas personas que no consumen o que han abandonado el consumo3. Por otro lado, los pacientes que mantienen el consumo de cannabis tardan una media de 571 días en recuperarse clínica y/o funcionalmente, mientras que los que abandonan el consumo tienen una recuperación más precoz (189 días). En otro estudio se constató que el abandono de consumo de cannabis mejora en 11 puntos la puntuación en la escala global de funcionamiento GAF, lo cual no parece una cifra muy relevante por sí sola, pero sí lo es por lo que implica ya que los pacientes que abandonaban el consumo de cannabis tenían mejor funcionalidad y más círculo social.

 

En relación con la polaridad predominante del Trastorno Bipolar, se ilustró mediante diversos estudios que la polaridad depresiva tiene un peor pronóstico en el consumo de cannabis ya que los pacientes con síntomas depresivos tienen mayor dificultad para el abandono del consumo de cannabis4.

 

Con todos estos datos presentados hizo hincapié en la necesidad de un diagnóstico y tratamiento precoz junto con un gran esfuerzo terapéutico inicial para favorecer la adherencia y la abstinencia en el consumo de sustancias puesto que se ha publicado que dejar el cannabis mejora la adherencia al tratamiento y al seguimiento. Además en muchos casos los síntomas de ansiedad, depresión o ambos, no son bien diagnosticados dando lugar a un tratamiento deficiente de estos pacientes, que pueden encontrar en el consumo continuado de cannabis un alivio para dicha sintomatología.

 

Por todo ellos podemos concluir que el consumo de cannabis es un factor de riesgo para el desarrollo de Trastorno Bipolar y su consumo mantenido empeora el pronóstico y la calidad de vida de estos pacientes, por lo que debería ser prioritario para los profesionales de la salud mental su diagnóstico precoz y el abordaje exhaustivo desde el inicio, tanto desde el punto de vista sanitario como social y familiar.

 

Referencias:

1 Marwaha S, Winsper C, Bebbington P, Smith D. Cannabis Use and Hypomania in Young People: A Prospective Analysis. Schizophr Bull. 2017 Nov 28. doi: 10.1093/schbul/sbx158.

 

2 Starzer MSKNordentoft MHjorthøj C. Rates and Predictors of Conversion to Schizophrenia or Bipolar Disorder Following Substance-Induced Psychosis. Am J Psychiatry. 2018 Apr 1;175(4):343-350. doi: 10.1176/appi.ajp.2017.17020223.

 

3 Zorrilla I, Aguado J, Haro JM, Barbeito S, López Zurbano S, Ortiz A, López P, Gonzalez-Pinto A. Cannabis and bipolar disorder: does quitting cannabis use during manic/mixed episode improve clinical/functional outcomes? Acta Psychiatr Scand. 2015 Feb;131(2):100-10. doi: 10.1111/acps.12366.

 

4 González-Ortega I, Alberich S, Echeburúa E, Aizpuru F, Millán E, Vieta E, Matute C, González-Pinto A. Subclinical depressive symptoms and continued cannabis use: predictors of negative outcomes in first episode psychosis. PLoS One. 2015 Apr 15;10(4):e0123707. doi: 10.1371/journal.pone.0123707. eCollection 2015.