Durante el VI Curso Docente organizado por la asociación GETBA (Grupo Andaluz para el estudio del trastorno bipolar) celebrado en la ciudad de Antequera el día 16 de marzo de 2018, tuvo lugar una conferencia inaugural impartida por el Profesor Juan Carlos Leza, catedrático de Farmacología de la Universidad Complutense de Madrid titulada: “Origen y consecuencias de los procesos inflamatorios en el Trastorno Mental Grave”.

 

El profesor Leza es un farmacólogo clínico que en los últimos años ha publicado numerosos artículos de investigación en revistas de alto impacto debido a su colaboración con la red CIBERSAM. Su investigación se ha centrado en conocer los procesos inflamatorios que tienen lugar en diversas enfermedades psiquiátricas como la esquizofrenia, el trastorno bipolar y los trastornos graves de personalidad. En los últimos años numerosos estudios señalan que algunas enfermedades mentales no sólo serían trastornos del cerebro sino que se tratarían de enfermedades multisistémicas donde los síntomas psiquiátricos no serían otra cosa que una manifestación más. Eso explicaría porque en estas enfermedades aparecen con tanta frecuencia otros trastornos comórbidos como la diabetes, la hipertensión, los accidentes vasculares, la obesidad, en definitiva, el síndrome metabólico.

 

Durante su exposición el profesor Leza fue desgranando una serie de trabajos que demostraban como en la enfermedad mental severa, en comparación con controles sanos, hay un incremento de factores proinflamatorios (como las citoquinas o el factor nuclear kappa) y un descenso de los antiinflamatorios (como las prostagladinas). Por tanto, los pacientes no sólo están más inflamados sino que presentan una disregulación en los mecanismos protectores que disminuyen dicho proceso inflamatorio presentando un problema de balance.

 

También hizo un repaso sobre las posibilidades de poder disminuir dicha inflamación haciendo hincapié en que los psiquiatras clínicos no sólo deberíamos centrarnos en el control de los síntomas psicóticos y afectivos sino deberíamos tener más en cuenta aspectos relacionados con seguir una dieta adecuada, hacer más ejercicio físico y controlar de forma adecuada los factores de riesgo cardiovascular. En los próximos años tendremos a nuestra disposición los hallazgos de trabajos que se están llevando a cabo en la actualidad para saber si determinados fármacos antiinflamatorios o algunos suplementos antioxidantes (como los ácidos grasos omega 3) servirían para disminuir los síntomas psiquiátricos y reducirían el número de las severas enfermedades físicas que aparecen de forma comórbida (y que son las responsables de una reducción en la esperanza de vida y en la funcionalidad de los pacientes mentales).