Eric Kandel publicó en 2016 un libro en el que proponía estudiar el arte contemporáneo con una metodología reduccionista semejante a la que tan buenos resultados le dio en el estudio de la memoria de la Aplysia. Dicho de otro modo: propone reducir la representación visual de las imágenes a sus elementos esenciales: forma, línea, color y luz. Y lo ejemplifica con estudios sobre la obra de destacados expresionistas abstractos americanos que en los años 40 desplazaron de París a Nueva York el centro del arte contemporáneo.

Con Pollock, Rothko y Louis la propuesta de implicar elementos cognitivos (“top-down”) como los que tienen su asiento en redes neurales por defecto y las del sentido del self del espectador (Albrigh, 2015) resultan convincentes. Con Willem de Kooning no tanto.

Willem de Kooning nació en 1904 en Holanda y emigró clandestinamente a los EEUU en 1926. Tras unos penosos comienzos en los que no tenía ni para materiales se afilió  a la Escuela  de Nueva York y a mediados de los 50 llegó a ser uno de sus líderes (Stevens y Swan 2005). En sus abstracciones de líneas elegantes y entramados de colores intensos y vitales aparecían también elementos figurativos de influencia cubista y surrealista, como en aquellas representaciones de madre nutricia, depredadora y abusiva a la vez (Carrasat y Marcadé, 2004)  de la  serie “Woman” que se mostró en 1953 en la galería neoyorkina de Sidney Janes y alcanzó un éxito que ya no abandonaría nunca al artista.

«Woman-I»(1950-52)

De Kooning bebía mucho. En 1980, además, había sido diagnosticado de enfermedad de Alzheimer (Bondi et al, 2017). En 1989 quedó bajo la tutela legal de su hija.

Se ha debatido mucho sobre la relevancia de sus pinturas tras el diagnóstico de Alzheimer, mas claras, casi grafismos, aunque con las mismas líneas biomorfas que le habían hecho famoso. Para algunos críticos, de Kooning había perdido facultades artísticas otros.

Para otros, estas obras estaban entre los mas sensibles logros del arte contemporáneo y preludiaban a artistas que vinieron después. Para otros, en las  300  obras que firmó tras ser tutelado, los “trabajos sorprendentes, trágicos, vívidos y zig-zageantes,  se habían convertido en trazos burdos y en  bucles gaga” que vendió sin terminar, forzado a firmarlas por familiares y asistentes.

Unos neuropsicólogos estudiaron los cambios en los fractales de sus brochazos y los propusieron como posibles marcadores precoces de su enfermedad de Alzheimer (MacLellan et al., 2017).  Para R. Taylor, de la Universidad de Oregón, se trataba de una demostración del vínculo elusivo, pero real, entre arte y ciencia. Para otros resultaba una solemne  tontería.

Lo cierto es que cuando el estilo de sus obras cambió, su cotización subió vertiginosamente: “Pink Lady”, de 1944, se vendió por $ 3.6 millones en 1987; “Interchanged”, de 1955, se vendió por $ 20.6 millones en 1989 y  se revendió por $ 300 millones en 2016.

El debate sobre la distinta calidad de la obra de Kooning sigue hasta en nuestros días y, con esos precios, parece difícil una conclusión sencilla y exacta. Como expresó un conocido coleccionista, “el mercado del arte es, en esencia,  un organismo autoreplicante que cuando detecta que un artista está vendiendo bien, demanda con urgencia mas trabajo del mismo artista.

Aunque todo el mundo dice que el mercado es  “de calidad”, lo que hace simplemente es asignar precios, fetichizar el deseo, establecer “hits” y crear ambiente”. De todo ello podría darse también  una versión neurobiológica. Pero habría que incluir otras áreas, diferentes a las que Kandel menciona en su brillante estudio.

«Untitled» (1986)

 

Bibliografía 

  1. Albrigh T. High Level Visual Processing: Cognitive Influences. Daedalus 2015; 144 (1): 22-41.
  2. Bondi MW, Edmons EC, Salmon DP. Alzheimer ´s Disease: past , present and future : J INT Neuropsychol Soc 2017; 23: 818-823.
  3. Carrasat PF, Marcadé Movimientos de la pintura. Barcelona: Larousse , 2004.
  4. Kandel ER, En busca de la memoria: una nueva ciencia de la mente, Katz, 2007.
  5. MacLellan L. Psychologists studing paintings by de Kooning found patterns revealing future Alzheimer´s. Quartz, dec 2016.
  6. Stevens M and Swan A. De Koonig: An American Master. New York: Random House, 2005.