El pasado 14 de junio se celebró en Barcelona el XIII Curso POSTAPA 2017, en el que se resumieron, de manera crítica, los contenidos más relevantes presentados en la edición número 170 de la Reunión Anual de la American Psychiatric Association (APA), celebrada en San Diego del 20 al 24 de mayo de 2017.

Miquel Roca fue el encargado de resumir los principales trabajos presentados en el campo de la depresión y la ansiedad. En cuanto a los trastornos depresivos, destacó el importante número de trabajos relativos a la identificación de mecanismos inflamatorios (aumento de citoquinas) y hormonales (hipotiroidismo subclínico, actividad del eje hipotálamo-hipófisis-adrenal y aumento de receptores glucocorticoides) implicados en estos trastornos.

Señaló las escalas PHQ-9, IDS-30 SR y QIDS-SR16 como las más recomendables para identificar y monitorizar pacientes con episodios depresivos mayores. Comentó la consolidación del uso de perfusiones de ketamina para el tratamiento de depresiones resistentes, con la publicación de un protocolo por parte de la Clínica Mayo.

Mencionó el importante número de mesas y pósters que trataron el tema del suicidio, campo en el que se propuso el estudio de nuevos sistemas biológicos (mecanismo glutamatérgico, opiode, sistemas de respuesta inflamatoria). Sin grandes novedades en el campo de los trastornos de ansiedad, sí puntualizó los resultados presentados en la APA que señalaban la mejoría de la ansiedad como predictor de la respuesta a la terapia electroconvulsiva (TEC) en cuadros depresivos.

Miquel Bernardo presentó los contenidos referentes a la esquizofrenia y trastornos relacionados. Destacó cómo en esta edición de la APA se puso el foco en las limitaciones de las actuales nosologías categoriales, priorizando la discapacidad y el daño más allá de los criterios de un trastorno específico, discutiendo sobre las próximas aplicaciones clínicas de los criterios RDOC y apuntando hacia una medicina personalizada.

Se presentaron datos referentes a la elevada morbimortalidad de los pacientes con trastornos relacionados con la esquizofrenia ya desde una fase temprana. Se mencionaron datos referentes al estudio de la validez reserva cognitiva y su aplicabilidad clínica en estos trastornos. Además de la importante presencia de trabajos en torno al uso de antipsicóticos inyectables de larga duración, mencionó las diversas mesas de debate y cursos que versaron en torno al buen uso de los antipsicóticos y la considerable cantidad de estudios que se presentaron nuevamente sobre la clozapina, que señaló como permanente fármaco de referencia.

Finalmente comentó algunos trabajos presentados en relación a la encefalitis autoinmune, el papel del eje intestino-cerebro y de la inflamación gastrointestinal en pacientes en fases tempranas de la esquizofrenia, el papel que puede jugar la valbenzaina en la discinesia tardía y el uso de la TEC en cuadros de catatonia.

José Manuel Goikolea se encargó de repasar el itinerario de trastorno bipolar de la APA, señalando que probablemente haya ocupado un lugar menos relevante que en ediciones anteriores, a pesar del importante número de pósteres presentados por jóvenes investigadores en este campo. Una serie de estudios presentados recogieron el creciente interés por establecer un estadiaje dentro de esta patología.

Presentó los principales resultados del estudio WAVE-BD, en el que investigadores de 13 países explicaron cómo tratan las diferentes fases del trastorno bipolar I y II, destacando las altas dosis de antipsicóticos y antidepresivos utilizados. Se recogió la prevalencia de deterioro cognitivo en el trastorno bipolar, listando algunos fármacos con posible acción procognitiva. En aspectos de terapéutica, se recogieron datos recientes sobre la predicción farmacogenética de la respuesta a litio, el uso de metilfendiato en pacientes con trastorno bipolar (seguro siempre y cuando se cuente con la cobertura adecuada por parte de un eutimizante) y el uso de lurasidona en niños y adolescentes con depresión bipolar.

Pedro Sánchez esbozó las principales novedades en psicofarmacología presentadas en la APA 2017. En primer lugar destacó cómo el tratamiento de la depresión fue el principal protagonista, buscando un inicio más rápido de la acción y mayor eficacia en casos de depresión refractaria. Destacó el valor de los antipsicóticos de larga duración en los tratamientos de la esquizofrenia.

Señaló de nuevo cómo entre los clínicos no pierde el interés el uso del litio y de la clozapina. Colocó a los biomarcadores en el eje de las nuevas investigaciones en psicofarmacología, mencionando los primeros resultados de la aplicabilidad de los criterios RDOC en la investigación farmacológica. Apuntó a un mayor protagonismo de la psiquiatría infanto-juvenil respecto a ediciones anteriores. Finalmente destacó el gran desarrollo de la investigación en el campo del alcoholismo, acabando su ponencia con algunos datos sorprendentes (e inquietantes) sobre el uso del “cannabis medicinal”, práctica habitual en algunos de los estados de los EEUU donde está permitido que los médicos prescriban marihuana y sus derivados para todo tipo de condiciones.

Guillermo Lahera repasó los principales contenidos presentados en relación a psicoterapias y trastornos de la personalidad. Muchas de las presentaciones, hechas por autores clásicos norteamericanos (Kernberg, Gabbard, Gunderson, Beck,…), mostraron la palpable tradición psicodinámica de la APA. Hubo una gran presencia de técnicas relacionadas con el mindfulness, aplicado a diversos trastornos. Finalmente destacó la creciente preocupación en el trastorno límite de la personalidad y en la eficacia de la psicoterapia.

Finalmente, y para cerrar el curso, Luis Caballero presentó un resumen sobre las principales presentaciones en adicciones y neurociencia clínica. Destacó el creciente interés en los aspectos relacionados con el uso de cannabis (marihuana) y salud mental, tanto en cuanto a su legalización, la disminución de la percepción de riesgo como el abordaje en adolescentes. También se abordó el creciente problema de salud pública que supone manejo de los pacientes con dolor crónico y el papel del psiquiatra. Posteriormente apuntó algunos trabajos en relación a adicciones conductuales (juego, comida, sexo, compras, videojuegos).

Finalmente, y como algunos de sus predecesores, habló de la propuesta de una nueva nomenclatura para psicofármacos basada en la neurociencia (Neuroscience-bases Nomenclature – NbN), esbozando los diferentes dominios y mecanismos de acción que se recogen.