Durante el XXVI curso nacional de actualizaciones en psiquiatría, realizado en Vitoria del 28 de febrero al 3 de marzo, se habló de novedades en el campo de los trastornos complejos y en el campo de la rehabilitación y recuperación funcional.

En relación a las enfermedades mentales complicadas en la adolescencia y edades tempranas, se describió el abordaje del TOC pediátrico y se concluyó la relevancia de generar programas con estándares de calidad definidos que puedan ser evaluables en cuanto a resultados. En ellos se debe incluir las exploraciones médicas (tipo RMN) y otros estudios en el protocolo de diagnóstico y diagnóstico diferencial de una manera sistemática. En la misma línea, se describió la influencia de las experiencias tempranas y el apego inseguro, y se concluyó que son factores de riesgo para el desarrollo de trastornos mentales. Se profundizó en los traumas infantiles, su relación sobre la liberación de cortisol y su acción sobre el cerebro inmaduro, por lo que se evidenció la relevancia de la interacción de los factores ambientales con los factores más biológicos.

En adultos se plantearon las nuevas teorías inflamatorias de la esquizofrenia y su relación con los déficits cognitivos. Se presentaron los estudios, aún experimentales, sobre el manejo de los fármacos de tipo antinflamatorio, como la AAS o celecoxib en el futuro tratamiento de la psicosis, y también se describió la utilidad de los nuevos fármacos antipsicóticos en este sentido. Por otra parte, se planteó el uso de clozapina en la esquizofrenia no solo resistente, sino en pacientes psicóticos duales. Todo ello, como se concluyó en dos simposios, justifica que los nuevos abordajes farmacológicos deben ser incluidos dentro de los programas de rehabilitación dirigidos, además del control de los síntomas psicóticos, a la recuperación funcional. En ellos el paciente recibe entrenamiento neuropsicológico, intervenciones grupales y abordaje psicosocial de manera intensiva desde el comienzo de la enfermedad. En este sentido, se mostraron evidencias sobre los cambios, incluso a nivel cerebral de este tipo de tratamientos.

En el campo de los trastornos afectivos se plantearon las nuevas técnicas en los que se incluyen las tecnologías de la información y comunicación y la telemedicina. Se concluía que estos abordajes pueden facilitar y mejorar el cumplimento, pueden ayudar al paciente a aprender a detectar los síntomas de una manera precoz, prevenir el suicidio y también permite tener un acceso más directo a sus clínicos desde los primeros momentos. Todo ello debe ser acompañado con un tratamiento correcto de los fármacos eutimizantes y/o antidepresivos.